Entonces, ya tienes tu respuesta… El problema no es con su madre, es con tu novio. En lugar de organizar la convivencia entre los dos, él la ha organizado con su madre (porque obvio han hablado y siguen hablando de los tuppers), y tú te adaptas al modo de vivir que ellos han organizado, te guste o no. Entiendo también que ella os visita a diario con la excusa del tupper (no sé si es consensuado con tu novio o no, pero son muchas visitas una al día) y que lo más probable es que tu novio tenga poco interés en hacer la compra y cocinar como un adulto funcional.
Lo vuestro (al menos, la convivencia) tiene fecha de caducidad, porque no se puede vivir en un proyecto de 3 (o de 2+1, siendo el +1), ni sufrir ansiedad por algo cotidiano, ni pasarte la vida comiendo lo que otra persona decide y organizando tu nevera según el criterio de otro.
Te doy dos opciones, pero ninguna resuelve el problema de fondo, que es con tu novio: una es que os repartais las baldas de la nevera como en un piso de estudiantes y cada uno se cocine su comida, puedes simplemente decir que agradeces el gesto de tu madre pero que te gusta organizarte y planificarte a tu manera. Y otra es que cocines como si tal cosa, y cuando aparezca ella con el tupper, le digas «ay, gracias por traernos estas lentejas, justo estaba yo preparando ahora unos macarrones, llevatelos para ti porque claro, ya tenemos las lentejas para mañana». Y le endosas el tupper tú a ella.