Hola, chicas.
Vengo a contar la segunda parte. Después de aquel encontronazo, las cosas se calmaron. Hablé con mi chico y le dije que yo era capaz de tener unas palabras con su madre, pero no era cosa mía sino suya. Él estuvo de acuerdo desde el principio y habló con su madre. Al día siguiente del accidente, le operaron de la primera factura (tiene roto clavícula, dos costillas, rodilla y tibia). La verdad es que yo no le guardo rencor ninguno a él porque entiendo que en ese momento, recién accidentado, no estuviera en condiciones de defenderme. Cuando estuvo mejor y con calmantes, lo hizo. Vine a verle al día siguiente de la operación y fue muy incómodo. Su madre estuvo todo el rato en la habitación. Lo único que me preguntó ella fue que cómo había llegado al hospital, que si tenía un boli y que cuántas canas tenía. Eso último me hizo gracias porque por suerte algo que me encanta de mí es mi pelo canoso. Y poco más. Hoy estoy aquí a solas con él, enseñándole a él a ir en silla de ruedas. Y poca novedad más al respecto, pero como he visto respuestas, he querido seguir contando.