Hola weloversizers queridas. Voy al grano porque me cuesta mucho hablar de esto, el otro día mi pareja y yo tuvimos una discusión de esas que empiezan por una tontería pero acaban con los dos de los nervios, de las que luego se arreglan en cinco minutos sin mayor problema pero en el momento sueltas sapos y culebras por la boca. Y eso fue lo que me pasó a mi. La discusión, sumada a que los últimos días habían sido muy duros para mi en el curro y con algún temilla de salud de por medio, se resolvió en nada pero en medio de ella yo grité un par de veces y recuerdo que di un golpe en la mesa con la mano.
El caso es que minutos después de esto, cuando ya estábamos comenzando a arreglarlo, y he de decir que con mi chico súper comprensivo tratando de calmarme en todo momento (y consiguiéndolo), nos pegan un timbrazo a la puerta y zasca: cuatro, no uno ni dos, CUATRO polis en la puerta pidiéndonos los DNI y preguntándonos si estábamos discutiendo y si había algún problema porque al parecer algún vecino había llamado al 091 diciendo que estaba oyendo gritos en un supuesto episodio de violencia de género.

La cosa obviamente no fue a más yo creo que en gran parte en cuanto me vieron la cara de flipe y les expliqué que para nada era así. Nunca nos había pasado nada igual y me siento SÚPER CULPABLE por todo lo que esto ha podido representar para mi chico que a fin de cuentas es sobre el que pesa la sospecha de maltratador cuando, así de claro os lo reconozco, fui yo la que perdió los nervios y eché un par de gritos mal echados. Él le ha quitado hierro, me dice que no me sienta culpable; que los vecinos son un tanto peculiares (vivimos en la casa donde él lleva residiendo ya diez años) y que ya se le tienen quejado por cualquier clase de ruidos absurdos como por ejemplo la lavadora a las diez de la noche, pero no hay forma de que yo me deje de sentir como la mierda.
Ha sido surrealista, jamás me había pasado algo así y lo estoy pasando fatal días después de que todo esto haya pasado, recordándolo varias veces al día y temiendo el momento en que nos encontremos con los vecinos… solo quería contároslo para desahogar.