Últimamente no hago más que ver dramas tochos por aquí así que he pensado en venir a contaros una chorradilla que os haga sonreír un rato.
Os escribo desde la casa familiar de mi marido. Llegamos ayer y nos quedamos hasta Reyes. Nos hemos juntado vacaciones para poder venir porque nos pilla muy lejos de donde vivimos, y bueno, son encantadores y yo casi no tengo familia, así que nada yo encantada de estar aquí, el tema no va por ahí.
El tema es que llegamos ayer por la tarde, y por la noche al meternos en la cama vino el show.
Nuestro cuarto está al lado de el de mis suegros.
Y mientras yo leía mi libro tranquilamente… empezaron los gemidos. Al principio eran suaves y pensé que era yo volviéndome loca. Pero no, fueron a más, y se podía escuchar perfectamente tanto el chof chof de los empujones como los gemidos de ambos. TIERRA TRAGAME.
Lo peor de todo es que yo ya muerta de risa y vergüenza avisé a mi marido que veía una serie con los cascos puestos, en plan: cariño que están tus padres dandolo todo y no quiero pasar este trago yo sola.
Y él empezó a descojonarse y a decirme que me fuera acostumbrando, que aquello era un habitual en sus padres y que para el era super normal porque había sido así de toda la vida.
Señoras, seré yo una rancia, pero de verdad que me quedé en shock con la naturalidad que se quedó escuchando a sus padres follar. Que a mi me parece estupendo que follen así a sus 65 años, ojo, PERO M DA UN PUDOR TERRIBLE ESCUCHARLES.
Esta mañana no sabía como mirarles a la cara en el desayuno JAJAJ pero visto lo visto seré yo la que tenga que acostumbrarme porque según mi marido caen varios a la semana.
Creo que hoy seré yo la que me pida los cascos….