Estoy que echo ascuas. Mi hija tiene diez años y va a quinto de Primaria. Es una chiquilla muy tímida pero desde el primer día se lleva genial con su tutora. La tiene como a una confidente y siempre que algo le preocupa o le alegra va a contárselo. A mí me encanta que haya encontrado un apoyo en su profe, pero el otro día se pasó de la raya.
La nena se me puso a llorar en cuanto subimos al coche. Yo me asusté porque es muy alegre y rara vez le da por estar triste. La pobre me contó que su profesora se había chivado al nene que le gusta y este se había reído de ella. Hice un esfuerzo titánico para no dar media vuelta y cantarle las cuarenta a la tutora.
En cuanto llegamos a casa se lo conté a mi marido y me dijo que eso son tonterías y que en unos días la niña ya ni se acordaría. La verdad es que me hizo pensar y ya no estoy segura de si merece la pena hablar con la profesora o no. Yo creo que sí, porque mi hija ha sufrido una humillación por su culpa, pero me da miedo hacer la bola más grande de lo que es.
