Tengo 47, divorciada una hija fuera de casa y llevo cinco meses con un hombre que conocí en una app de citas. Es viudo desde hace siete años, su mujer murió de cáncer no tuvieron hijos.
Cuando empezamos a salir me lo contó pronto con mucha entereza, me dijo que había hecho terapia y que estaba en un buen momento para empezar algo serio. Y la verdad es que así ha sido, nos llevamos genial es un hombre tranquilo y cariñoso.
Empecé a ir a su casa hace cuatro meses. La primera vez que me lo enseñó vi una puerta cerrada al fondo del pasillo y le pregunté qué había ahí. Me dijo sin dramatismo que era la habitación de su mujer, su antiguo despacho, que está todo como ella lo dejó y que él prefiere no abrirla. Y cambió de tema.
En su momento lo respeté me pareció hasta tierno. Pensé que sería su zona de duelo, sus cosas, su manera de gestionarlo. Pero llevo cuatro meses pasando por delante de esa puerta cada noche al ir al baño y empezando a hacerme preguntas que no me atrevo a hacerle.
Porque siete años son muchos años. La casa la ha ido adaptando, la cocina la reformó hace tres años. Pero esa habitación intacta, la llave la tiene guardada y ni él entra nunca.
Pero pensando esto a largo plazo pienso… voy a pasar el resto de mi vida pasando por delante de esa puerta?
Una amiga me dijo que abriera la puerta cuando él no estuviera porque ahí dentro podía haber desde un altar enfermizo hasta nada de lo que me cuenta, que a ver si esconde ahí algo oscuro. A lo mejor todo esto es una tontería, me gustaría saber cómo habríais reaccionado vosotras o si creéis que tengo motivos para estar mosca. Saludos.