Sí, sí, así como lo oís, la talla 38 es de gorda. Me explico. Un día estaba de fiesta con unos amigos, y en un bar, ya todos con unas copitas encima, empezamos a hacer tonterías y en una de esas, como si tuviéramos 16 años, decidimos coger una botella vacía, y empezar a jugar al juego de la botella, todo hasta aquí bien, pero como estábamos riéndonos y pasándonoslo en grande, despertamos la curiosidad de un grupito que estaba al lado y decidieron meterse en la partida con nosotros (a todos nos pareció bien, total que daño podría hacernos e incluso la cosa podría mejorar, grave error por mi parte), pues bien, en mi caso, me tocó dos veces con uno de los desconocidos de este grupito, a mí me daba igual era un simple beso, una tontería, el problema vino cuando a pleno pulmón, chuleándose con uno de sus amigos para que también se animara a jugar, le suelta: «Venga animáte que yo ya he besado dos veces a la gorda y no pasa nada». Perdón, ¿la gorda?, este tipo de comentario no son dignos de atención, lo sé, pero no ha podido hacer que no piense en ello sobre qué imagen se está proyectando en la sociedad, es decir, yo con una talla 38 (bueno, a veces 40, ya sabemos esto de las tiendas y las tallas, en fin), estoy gorda a los ojos de algunos, y me ha hecho reflexionar sobre el estereotipo inalcansable que rige nuestros pensamientos, porque es así, nunca nadie es lo suficientemente, la chica que hace deporte y tiene los abdominales marcados, es, según la visión de muchos hoy en día, «antiestético» (no lo entiendo, pero bueno), la que tenemos estrías, celulitis, etc, nos vende la crema (inserte aquí cualquier marca, ninguna funciona), porque claro, eso también es «antiestético» y así podría seguir con un largo etcétera, pero yo desde aquí, quiero reveindicar el lema de esta página #BodyPositive, oídos sordos a todo lo malo y a sentirnos a gusto con quiénes somos.
La talla 38 es de gorda.
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