Hola cielo, lo primero, mucho ánimo con lo de tu libido, es muy duro cuando se te quitan las ganas e incluso te fuerzas para que vuelvan y no lo hacen.
Lo he vivido, en 3 ocasiones, con 3 parejas diferentes. Las dos primeras veces, fui tratada como mierda, se me echaba en cara constantemente haciéndome sentir mal como pareja y como mujer.
La primera vez, murió de cáncer su mamá, él, con padre ausente no tenía un plan B en su vida, ni dónde caerse muerto, ni dinero. Lo pasó muy muy mal y yo era su saco de boxeo. No quiso ir a terapia, me hacía sentir tan culpable por no tener ganas de hacerlo con alguien que me trataba feo que acabó poniéndome los cuernos – tu no me das lo que necesito, ¿que querías que hiciera? – lo hizo con su profesora de apoyo para el ciclo formativo que yo pagaba.
Unos años más tarde, hice migas con un amigo de varios años. Al principio todo era idílico, no había peleas, me trataba genial. Al año y algo de relación, todo era tan genial que decidimos prometernos, decidimos meternos juntos en una hipoteca y convivir – la hipoteca era más barata que cualquier alquiler -. Resulto ser una persona súper poco aseada. Lavadora?! Que es eso?? Su armario era una pila de ropa en el suelo, delante del armario. No sé lavaba los dientes y parecía que ducharse a diario lo iba a encoger. Estaba tan incomoda en mi propia casa en común, vivía amargada, siempre limpiando sus descosidos, obligándolo a asearse y con peleas continuas porque yo trabajaba las mismas horas que él y cuando llegaba a casa TODO estaba por hacer. Después de un tiempo, se me fueron las ganas de hacerlo, además me dio vaginismo y cada vez que había penetración me dolia. Lejos de trabajarlo conmigo, me hizo sentir culpable: Ya no me quiero casar contigo, eres una mujer rota. Lo dejé. No pude más.
Y ahora, estoy con un chico que me adora, me quiere, llevamos 5 años juntos y hemos aprendido a hablar y comunicar como nos sentimos en todo momento. Yo estoy en un momento anímico complicado y no me apetece tanto. Él me anima, me pide momentos de intimidad que consisten en tirarnos desnudos en la cama a hablar y abrazarnos, sin más. Respeta mis tiempos, respeta mis ganas, respeta mi cuerpo y no intenta forzar nada. Solo recuerda una y otra vez lo precioso que ve mi cuerpo a pesar de, por todo esto, haber ganado peso de nuevo. Yo me culpo, él se pone serio y me hace ver que es natural que no siempre se tengan las mismas ganas y me dice cosas como: así valoro más cuando lo hacemos.
En conclusión, lo normal y aceptable debería ser la 3 opción. No tener libido no es culpa tuya, no es tu decisión. Si eres su saco de boxeo y ya estás agotada y además, ya le diste varias oportunidades: NO VA A CAMBIAR.
Espero que seas capaz de verlo y termines rompiendo ese vínculo. Y también espero que encuentres con el tiempo una persona que te valore todo lo que necesitas. Un abrazo.
Espero te haya servido mis experiencias.