Hola amigas! Pues me siento delante de mi pc bastante harta de todo. Acabo de llegar tras haber quedado para comer con un par de amigas y me da asco lo que la gente puede crear sobre los demás. De las tres que quedamos para comer ninguna es delgada, somos tres chicas curvys a las que nos gusta mucho disfrutar de la comida y por supuesto eso no nos quita nuestras buenas horas de gimnasio a la semana. Es increíble que tenga que hacer este apunte para que la gente no nos señale como ‘las tres cerditas’, porque el gym al menos me da una posibilidad de vencer alguna batalla.
Hemos pedido para comer, dos entrecots y una ensalada césar. Nos hemos puesto a hablar y cuando ha venido el camarero que había estado de súper buen rollo con nosotras ha preguntado cuál de nosotras era la fit que se iba a comer la ensalada. Entonces le he dicho que fit realmente somos las tres, porque estamos enganchadísimas a las sesiones de cardio de nuestro entrenador, y él ha arqueado una ceja como no creyéndose lo que le estaba diciendo. Sin medias tintas. He respirado hondo y me he puesto a comerme mi ensalada que, por cierto, llevaba más salsas y fritos que el entrecot a la brasa de mis colegas, pero es verde y ya cuenta como de dieta jajajajajaja (o eso piensan muchos).

Estábamos en una terraza y al cabo de un rato, mientras comíamos, un señor mayor de esos que se dedican a mirar obras durante el día se ha parado a nuestro lado. Mi amiga se metió un trozo de carne en la boca y un poco cansada de que aquello fuera Gran Hermano Entrecot Edition le ha preguntado si necesitaba ayuda. El señor se ha reído y le ha dicho que así de bien mantenida estaba metiéndose ese plato. Vale, no es un caso que valga como ejemplo porque evidentemente ese señor no regía bien para soltar aquello de esa manera, pero también os digo que pongo la mano en el fuego porque muchos de los que pasaron por allí pensaron lo mismo aunque obviamente no lo soltaron.
Las gordas también tenemos hambre y comemos, con la diferencia que cuando nos pedimos una ensalada o nos hervimos un brócoli no lo hacemos diciendo ‘hoy voy a comer a lo delgado’. Con esto no digo ni que todos los delgados hagan alusión a comer como una gorda cuando comen hamburguesas ni tirar piedras contra nadie. Lo único a lo que me refiero es a que ver comer a una gorda no tiene que ser ningún espectáculo dantesco insalubre. Tenemos hambre como puede tener cualquier otra persona, y comemos al igual que hacemos todos o casi todos. No comprendo dónde puede estar lo sorprendente o por qué me tengo que poner a escribir este tipo de post a estas alturas de mi vida, pero así es, porque las gordas según parece solo deberíamos beber agua y alimentarnos de aire. Todo lo que se pase de eso es perjudicial para nosotras.