Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Por favor que sea anónimo que no me quiero meter en líos. Cuando la conocí me cayó bien fue de esas personas que te dan confianza desde el minuto uno, me contó que estaba separada y que su marido se había vuelto a su país, que tenía una niña pequeña y que por fin había encontrado trabajo y que necesitaba un sitio estable para empezar de cero, y no sé me dio pena pensé que todos pasamos momentos difíciles y que si puedo ayudar, pues lo hago.
No le pedí aval y eso que me insistieron que tuviera cuidado que luego vienen los problemas, pero no me salía tratarla como si fuera una delincuente, era solo una madre intentando sacar a su hija adelante……..
Y ahora me arrepiento cada día lleva tres meses sin pagar.
Primero fue que se retrasó con la nómina, luego que la iban a renovar, luego que el jefe no le había hecho contrato todavía y yo al principio lo entendía, le dije que no se preocupara que ya me lo daría pero van tres meses y cada vez que le escribo se me encoge el estómago porque me da vergüenza recordárselo, me contesta con mensajes larguísimos, llenos de excusas y de gracias y yo no sé si creerla o si me está tomando el pelo. Es una agonía.
Y claro yo también tengo mis cosas, no soy una rica con diez pisos este piso es mi colchón lo tengo alquilado porque me ayuda a pagar mi hipoteca y os garantizo que lo tengo por debajo del precio de la zona. Y encima me siento mala persona por pensar en echarla
Pero luego abro la cuenta y veo que no entra nada y me dan ganas de llorar porque todo el mundo me dice que si la denuncio será un infierno, que no la sacaré en meses, que no sirve de nada que la ley protege al inquilino y que yo me aguante.
No duermo me despierto a mitad de la noche pensando si este mes tampoco me va a pagar o qué voy a hacer.
