Hay personas que te entran por los ojos y otras que te entran por los oídos. Este chico en concreto fue de los segundos. Supe que le gustaba desde el primer momento, básicamente porque me lo dijo. Es un tío muy seguro de sí mismo, carismático. Y feo, tiene una cara y un físico entre poco y nada atractivos. Para mi gusto, aclaro. No digo que sea un feo universal, solo que a mí no me atraía nada.
A mí me gustan los chicos totalmente diferentes a él. Sin embargo ¿sabéis qué? Me obligué a dejar a un lado esa parte tan superficial de mí misma y atender solo a la que se reía con sus bromas. A la que se sentía a gusto con él. Porque la verdad es que siempre he salido con tíos que, en cuanto a su apariencia física, eran lo opuesto a él. Y siempre había tenido el mismo resultado: todos eso chicos anteriores habían acabado engañándome.
De alguna manera, ahora soy consciente, empecé esta historia con él porque era feo. En aquel momento me dije que, si saliendo con chicos guapos me iba siempre de culo, tal vez debía probar a salir con uno que no lo fuera en absoluto para cambiar la tendencia. Así que me vi probando en mis carnes cómo es eso de enamorarse de alguien por el que no sientes atracción física ni nada que se le parezca
Para vuestra información: sí es posible. Claro que te enamoras. Al menos en mi experiencia, aclaro de nuevo.
Le di la oportunidad porque me caía bien, me parecía buena persona y porque estaba harta de salir con chicos que parecían haber salido del mismo molde. Me enamoré porque, como dicen los cantantes de electrolatino, me hacía cosas que nunca me habían hecho. Véase tratarme bien, quererme y hacerme sentir especial.
La pena es que todo era falso. Le elegí a pesar de ser feo, y me puso los cuernos igual. Me hizo lo mismo que los demás. Me hizo creer que me quería y que me respetaba. Pero resultó ser otro cabrón infiel al que le importaba una puta mierda. Que no digo yo que todos los hombres sean así, solo que así son todos los que se han pasado por mi vida.
Guapos o feos, ha dado igual.
