¡Hola a todas y todos!
Tras los últimos acontecimientos en mi (triste) vida sentimental y después de muchas conversaciones con mis mejores amigas, me siento con la necesidad de «abrir el debate» para constatar si estoy loca o si la teoría que hemos desarrollado no es tan loca como ahora mismo me parece.
Llevo un año y medio de bastante mala suerte sentimental, entendiendo por mala suerte el hecho de cruzarme solo con capullos y mareadores que me hacen perder el tiempo e ilusionarme para nada. Salí de una relación de tres años que pintaba muy bien, pero que terminó de un día para otro prácticamente y con una ruptura surrealista a más no poder. Lo pasé fatal y me costó «volver al mercado», pero cuando lo hice pues la cosa no mejoró…
La cuestión es que en todo este tiempo he estado muy apoyada por mis mejores amigas y por un amigo que se ha terminado convirtiendo en imprescindible. Es un chico al que conocí hace años y con el que siempre había mantenido un contacto intermitente, pero con el que llevo más de un año hablando sin parar. A mí él nunca me ha gustado, pero nos hemos hecho muy amigos y le he contado todo, porque sus consejos me parecían buenos.
A principios de verano de este mes yo me daba de bruces, una vez más, contra un mareador y cogía el enésimo cabreo del año… Y este amigo comenzaba a hablarme de un chico al que yo conocía y con el que él tenía mucha confianza, vendiéndomelo bastante. Yo estaba cegada todavía por el mareador y no le hacía mucho caso, pero por cosas de la fiesta, la noche y el alcohol (y la atracción física e intelectual, claro) terminé liándome con ese chico, el amigo de mi amigo. La verdad es que la cosa fue muy a saco, a las pocas horas de habernos conocido en persona, algo que yo no suelo hacer, pero no me arrepentí ni un segundo de lo ocurrido porque, confesión al canto, no me había creído en ningún momento que un tío como ese pudiera estar interesado en mí…
Pasada la noche de pasión, la actitud en los dos cambió… Mi amigo esquivaba el tema y dejó de vendérmelo, explicándome a las pocas semanas que «no había salido la cosa como él pensaba» (no sé, ¿qué quería? ¿que me pidiera matrimonio antes?) y el otro pues pasó a estar súper seco y a hablar muchísimo menos de antes que todo pasara (lo cual tampoco me sorprende, ya que entiendo perfectamente que solo quisiera un polvo, aunque nunca he creído que nadie gaste tanta saliva por una sola noche). En definitiva, que están los dos rarísimos y que yo no sé qué pensar…
En estos meses de verano he quedado una vez más con el chico, aunque no pasó nada, y con mi amigo no ha habido manera, ya que o no ha podido o no ha hecho un mínimo esfuerzo por encajar nuestras agendas cuando hemos coincidido… Con todo este lío yo ya no sé qué pensar, pero mis amigas han llegado a la conclusión de que lo que sucede es que la que le gusta a mi amigo soy yo y que por eso está intentando sabotear la posible relación que yo pudiera tener con el otro chico, ya que la actitud en los dos cambió radicalmente después de lo que ocurrió… No sé qué pensar, la verdad, pero solo me queda claro que con la tontería me estoy quedando más sola que la una.