Hace tres años mi marido y yo por fin encontramos el sitio perfecto para nuestro hogar. Entre los ahorros de los dos, la venta de su piso, una herencia y una hipoteca pequeña, pudimos lograrlo. El problema es que mi mejor amiga dice que no era necesario tanto y que hemos malgastado el dinero. Pero es NUESTRO dinero, nuestros ahorros, las horas extra, y los sacrificios que hemos hecho él y yo. Estuvimos 15 años viviendo en su piso de los 80 sin reformar de 30 metros cuadrados. En todo ese tiempo no nos hemos ido de vacaciones mas allá de algún finde largo una vez al año. No cambiamos el coche que tiene 17 años y miramos cada céntimo para ahorrar. Todo para la casa de nuestros sueños. Imaginaos si venía de lejos la cosa, que cuando lo conocí, yo ya llevaba ahorrando desde los 15 años.
El kit de la cuestión es que cuando le enseñé con toda la ilusión del mundo, la casa recíen inagurada hace una semana, nos puso pegas por todo. Que la cocina es demasiado grande para nosotros y para que necesitamos electrodomesticos americanos o vinoteca, que con la mitad de la cocina nos llega. Que porque el sofá es tan grande si somos dos, que porque tenemos tantos y tantos armarios que solo nos llevan al consumismo. No sabía que ahora era un problema querer tener espacio para guardar mis cosas. O para guardar la cantidad de moldes y aparatos de cocina que usa mi marido. Pero además algo de lo que él y yo nos sentimos orgullosos es que nuestra casa la diseñamos ya adaptada para movilidad reducida. Lo hicimos por la simple ilusión de envejecer juntos aquí y por si acaso. Mi amiga dice que hemos malgastado el dinero en ese extra, que somos unos pesimistas por pensar en necesidades que aún no tenemos. No entiendo que le molesta de que hayamos pensado en el futuro. No es una casa de un hospital, es una casa moderna simplemente las puertas son superanchas y las duchas van a ras de suelo. Incluso dejamos la preinstalación para una grúa en la bañera principal, porque los baños me dan la vida y así si pasa algo podré seguir dándome baños.
Pero lo que mas le enfadó a ella es en el terreno, porque costó el doble que la propia casa. Ahí incluimos la piscina con cascada, que era el gran sueño de mi marido, y el invernadero, que siendo yo florista me parecía indispensable. También la zona de barbacoa, una hoguera de obra, el huerto, el gallinero, una cancha pequeña para que juegen mis sobris al baloncesto… Todo por lo que habíamos estado currando durante años y que queríamos. Pero si hasta nos criticó que pusieramos placas solares y que tuvieramos piscina con la sequía que hay (el hecho de que la finca viniera originalmente con un pozo de agua de lluvia y usáramos esa agua para la obra y luego para la piscina no lo quiso ver)
Nos dijo que podíamos haber hecho las mitad de cosas, y con el resto de ese dinero comprarnos un coche nuevo, viajar más o incluso donar a obras benéficas en lugar de derrocharlo en nuestra casa. No entiendo a qué viene tanta crítica por su parte. Sobre todo porque ella se acaba de comprar un Tesla y no la veo yo conduciendo un Seat para donar la diferencia a una ONG…
¿Que cojones le importa en que gastamos nuestro dinero? No interfiere con nadie, no se lo hemos robado a nadie, lo conseguimos nosotros con muchísimos esfuerzo y somos felices. La conozco desde hace años y nunca se había metido así en mi vida. De la misma forma que yo jamás le he criticado que ahorrara meses para comprarse un bolso de Balenciaga y mierdas así.
Pensé que ella estaría feliz de ver que he conseguido mi sueño, pero me equivoqué.