Llevo atrapada en mi trabajo 25 años.
Amo mi profesión, eso es indiscutible, pero odio el sitio en el que trabajo.
Odio a mi jefe. De ese odio que cada vez que voy a entrar a la oficina y veo su coche fuera ya me pongo de mala leche. Es la cosa más tonta que hay: no sabe hablar bien, no entiende muy bien cuando le hablas y claro, ya con esto, imaginad que el tío inteligencia no tiene ninguna. Aparte es maleducado, grosero, soberbio y vive en un delirio permanente de que él es una especie de Amancio Ortega al que todos le tenemos que estar agradecido.
Y este es el mayor ejemplo de que un cualquier mierda puede ser tu jefe:
No sabe encender un ordenador
No sabe enchufar el móvil para ponerlo a cargar
No sabe escribir. Y no hablo de las faltas ortográficas. Como no sabe que mandar y él quiere mandar, nos deja notas, «A PA GRA LUD AL SALIR», que viene siendo «apaga la luz al salir».
Y podría enumerar muchísimas más pero que no me creeríais.
El caso es que este señor acabó aquí por suerte. Es tan inútil, que su hermano (rico perdido a miles de km) le dió dinero para que se pudiese arrimar a sus amigos y montar esta empresa. Los otros amigos la montaron pero nunca se hicieron cargo de ella, no sabían ponerla a funcionar y tenían sus vidas y sus otros negocios, así que abandonaron a este mindundi a que se safara.
Al final trabajas porque tienes trabajo, y hace años eras afortunado de tener trabajo durante la crisis. Él allí no hacía nada porque no sabe hacer nada, pero sí que entre todos supimos quitar la empresa adelante y a día de hoy aun tenemos trabajo. Pero, ¿a qué precio?
Él siempre tuvo acojonado a todo el mundo por eso de «medio país está en paro». Y ha sabido dar con gente sin carácter que hacían todo lo que le mandaban. Si esto todo ya es un problemón, imaginaos que el mayor problema que tengo es que mis compañeros son los que como uno se plante al jefe te sueltan sutilmente que te vas a ir a la calle. Malmeten, te hacen sentir mal y te hace un bullying del instituto.
Yo entiendo que en el fondo no es culpa de ellos, llevan tantos años sometidos a un maltrato psicológico constante y no están bien. Porque no creáis que este señor nos habla más que para mandarnos algo o gritarnos o algo, no, ni un «buenos días».
Pues bien, ayer, cansada de la explotación laboral, me impuse a mi jefe negándome a hacer horas de más. Como podéis imaginar, abrió una vida de gritos, insultos y babas de lo que gritaba el sunormal este. Yo, en modo automático, no sé qué me pasó, pero cuando me quise dar la vuelta para irme a mi sitio y mi jefe me agarró el brazo para que no me fuera, le soltó una bofetón en la cara acompañado de un «cállate coño».
Se hizo un silencio, el quedó en shock y yo muerta. Inmediatamente iba a pedir perdón pero las palabras no me salieron. No me salieron porque aunque lo que había hecho no estaba bien, sentí que no podía retroceder ante su explotación, ante sus gritos, ante sus insultos y ante su gesto de agarrarme el brazo. Y sin saber muy bien qué hacer, me volví a mi sitio y seguí trabajando.
No sé que hacer ahora. Siento una espiral dentro de mí. No me da la paciencia para llegar el lunes y esperar a que me de la carta del despido. No sé qué decir cuando me da le dé, no sé como voy a trabajar 15 días más, y no sé si no me moriré de la ansiedad de este finde.
Gracias, solo quería desahogarme.
