A mi me pasó algo similar el año pasado. Tenía un amigo de hacía años que a pesar de que es guapete, también es muy tímido y nunca se le había conocido novia. Un día que quedamos los dos solos para ver una película en mi casa, y después, hablando de relaciones, me confesó que era virgen, y que a pesar de que tenía muchas ganas de dejar de serlo, temía que cuando llegase el momento de tener sexo con una chica, todo fuese un desastre. Aquella confesión me dió una mezcla entre pena y… morbo. Yo alguna vez había fantaseado con él (esos experimentos que hacemos todas algunas veces en nuestra mente), y en aquel momento la posibilidad de hacerle un tutorial erótico y exponerle a todo el alcance del placer del sexo me excitó. No es por presumir, pero estoy buena, y de hecho alguna vez le había pillado mirándome el escote (la carne es débil), y sabía que no se podría resistir a mi. Además, transgredir de aquella manera nuestra amistad me ponía muy cachonda por algún motivo. Así que le propuse la idea de que perdiese la virginidad conmigo y al momento siguiente ya nos estábamos metiendo lengua, manoseando y a él se le puso más dura que un bolardo de la calle. Me lo llevé a la cama, nos desnudamos, le puse un condón mientras él temblaba y balbuceaba que no se creía que aquello fuese real (reconozco que la situación era muy surrealista), y luego me abrí de piernas y le pedí amablemente que por favor me follase. El pobre casi se derrite como una chocolatina en verano. Sabía que aquello iba a durar poco pero me daba igual, simplemente quería que me la metiese. Lo hizo, empezó a empujar torpemente mientras gemía a todo volumen y consiguió aguantar algo así como un minuto. Lloró al correrse, nunca se me olvidará ese momento. Le costó volver a moverse después de aquello y cuando lo consiguió le indiqué la manera en que, si quería, podía seguir dándome placer, y es que yo estaba muy on fire. Sin embargo él dijo que se sentía mareado, que quería irse a su casa, se vistió y se marchó así sin más, dejándome más caliente que el pico de una plancha (no me quedó más remedio que terminar yo sola). Desde entonces, me responde con largas a los mensajes y no he conseguido volver a verle. ¿Le daría vergüenza llorar o durar tan poco? ¿Le da miedo que yo pueda querer un compromiso serio (cosa que no quiero)? Lo sabré si algún día me lo quiere contar. Así que sí, los follamigos están muy bien, pero en ocasiones cruzar la raya es una cagada.