Me siento muy mal por lo que voy a decir, pero hace un año les dije a mis padres que quería estudiar en el extranjero para aprender idiomas y tener un mejor currículum y aceptaron. Lo que ellos no saben es que en realidad lo hacía para huir de ellos, de mis hermanos, de algunas amigas que me habían decepcionado y sobre todo de mi ex.
Él me puso los cuernos con mi mejor amiga y además de la decepción que sufrí, mi familia me insistía en que le perdonara y volviera con él porque no iba a encontrar a otro igual. Para colmo, algunas de mis amigas apoyaron a la que me puso los cuernos. Me sentía sola, arrollada y pisoteada y lo de estudiar fuera fue lo único que se me ocurrió.
Me fui muerta de miedo, con la autoestima por los suelos y pensando que era posible que ellos tuvieran razón y yo estuviera equivocada. He pasado un año ya en Inglaterra y la verdad es que, tal y como pensaba, poner distancia de mi ex, de mi familia y de algunas amistades, me ha sentado muy bien. A día de hoy puedo decir que vuelvo a quererme a pesar de que no me he vuelto a abrir al amor y no sé cuándo seré capaz de volver a hacerlo.
He conocido nuevas amigas y me siento aliviada a pesar de tener remordimientos por la mentira que dije.