Libres no valientes.
Tengo miedo, lo confieso, tengo miedo cuando camino sola por la calle y noto como miradas masculinas se clavan en mí.
Hay sitios por los que no paso de noche, porque no quiero tener problemas y no me siento lo suficientemente segura.
A mí que me educaron para ser independiente y valiente y tengo que ir acompañada de un HOMBRE (o varios), para ir a según que sitios. Va contra mi naturaleza, porque siempre me he valido por mí misma y nunca he necesitado la ayuda de nadie.
Pienso en mi juventud en una ciudad muy grande (de las mayores del país), donde no tenía miedo, quizás era inconsciencia o que a día de hoy el machismo es más dañino y peligroso.
Nunca quise ser una princesa, sino una guerrera. No deberíamos educar machitos con “patente de corso” para todo, habría que enseñar que no son superiores a las mujeres y que violar y maltratar está mal.
Me muero de impotencia cada vez que veo en los informativos una mujer muerta, violada o desaparecida y escucho comentarios como: “dónde iría a esas horas”, “a saber que ropa llevaba”, “le iría la marcha”, me avergüenzo de esta sociedad que culpabiliza a la víctima.
Sí yo saliese a la calle desnuda, nadie, NADIE tendría derecho a agredirme de ningún modo.
Vivimos en un patriarcado y ya está bien, tenemos los mismos derechos y lo único que queremos es igualdad real. La revolución del siglo XX es que las mujeres trabajasen fuera de casa, la del XXI debería ser que los hombres entrasen y de verdad hubiese igualdad real en las tareas domésticas, el cuidado de los hijos, la atención a personas mayores….
En definitiva, queremos ser libres, iguales y no valientes.