Madre mía… qué sinvergüenza…
Por eso la mía, aunque vive debajo de nosotros, no tiene llave. Porque sé que haría algo similar, entrar cuando le saliera del papo a toquetearlo todo y a husmear donde nadie la llama.
Yo, de ti, no sería tonta y le pediría las llaves. A mí no me hubiera entrado ninguna risa, la verdad, porque esa señora lo que tiene es mucha jeta.