Después de leer la historia de una chica que pedía consejo porque el novio lleva 2 años hablando con otras mujeres, me decidí a contarles MI experiencia desde el lado de esas «tías» (que reconozco no es la más común) y lo que yo aprendí.
Primero decirles que acabe en eso sin querer, no lo busqué, ni me producía morbo o algo por el estilo. Venía saliendo yo de una decepción amorosa y solo buscaba hablar con otras personas, ni siquiera salir y menos sexo. Buscando personas en Bumble vi el perfil de un chico que a primeras se veía decente, tranquilo y decía que buscaba «amistad», dije me viene perfecto. Hicimos match y empezamos a hablar. Para esto el chico y yo tenemos la misma forma de comunicarnos, somos directos, nos gusta conversar de todo, no nos asusta el hablar de asuntos muy personales o íntimos, tenemos gustos en común, etc. Después de un semanas dejamos la aplicación y pasamos a Whatsapp, yo no tocaba para nada el tema sentimental y él tampoco, pero hablábamos diario y mucho, seguimos con llamadas y luego videollamadas.
La forma en que me enteré de «su verdad» fue de casualidad. Una vez él enfermó, yo pregunté si tenía quién lo cuidara, él respondió que su novia, yo reí, como no dijo nada le dije «¿En serio?» Y me dijo que si, OBVIO no me lo esperaba, tenía mil preguntas en mi cabeza y se las fui soltando y él respondiéndome una por una. Como hasta ese momento nunca hubo ningún tipo de coqueteo o insinuación, no encontré la razón suficiente para cortar una relación de amistad, que si hubiera empezado en otro ámbito que no fuera una app de ligue, sería vista como normal.

Nos conocimos de una forma muy casual, mi intención no era tener una cita con él, pero si ponerle cuerpo a esta persona y surgió la oportunidad por un tema de su trabajo y con algo en que yo podía ayudarlo. Y así un miércoles a las 8am estuvo en mi casa, lo ayudé con su problema, lo resolvimos, le invité un café y a las 2 horas se fue. Aunque reconozco que si sentí algo de «a ti te conozco de antes», pero nada más y luego él me confesó lo mismo sin yo preguntarlo.
Después de un par de meses las conversaciones se fueron volviendo más íntimas, pero no en tono «uy te quiero dar!», si no más en que cosas nos gustan, los problemas sexuales que yo tenía con mis ex o él tiene con su actual novia, dudas que nos surgen con el sexo opuesto y que el otro trata de responder.
Y es así que hace poco él me soltó que se muere por tener sexo conmigo, que piensa como podría hacerlo (él vive en la casa de la novia), que no deja de pensar en mi, que si las circunstancias fueran otras, que si le encanta como pienso o manejo mi vida, etc. Igual yo ya tengo mis años y no me creo todo lo que me dicen, pero el otro día él estaba viniendo a mi casa muy temprano porque no se aguantaba más y quería verme, me mandó un mensaje, lo vi despertando y le dije que no viniera porque no le iba a abrir.
Yo se la he dejado muy clara, primero que no está en mis planes ser «la otra» nunca, que yo tengo autoestima, sé lo que valgo y que no soy la opción de nadie, ni aguantaría depender de los horarios de otra persona, segundo no me gustaría participar o propiciar algo que termine lastimando (tengo conciencia) a otra mujer, la que él quiere porque eso también me lo ha dicho, tercero pues yo no siento nada por él más que amistad, que no me gustaría involucrarme con alguien con valores diferentes a los míos (por un tema de energías y cosas en las que creo) y podría seguir enumerando razones.
Y eso me lleva confesar que no he cortado la comunicación porque mi alma de psicoanalista me hace querer continuar desenmarañando la mente de este tipo de hombres. Uno normalmente cree que los demás ven el mundo desde nuestro punto de vista, pero no es así y me sorprendo como algo que para mi es inconcebible otro lo vea normal. Este chico me ha hablado de lo maravillosa que es su novia, que la quiere, sabe que le haría daño, pero que puede separar perfectamente el amor del sexo, que podría acostarse conmigo ser amigos y no sentir culpa, que lo que ella no le da quiere buscarlo en otro lado y ese algo va desde el sexo hasta el poder conversar de sus emociones como lo hace conmigo y no con ella, porque él asume que una pareja nunca le va a dar todo y esto lo carga de su anterior matrimonio difícil donde también cometió infidelidades.
También me ha contado que para él lo ideal sería tener una relación abierta, pero su novia nunca lo aceptaría porque es muy tradicional, él está apegado y cómodo (aunque insatisfecho) como para terminarla, además ya es demasiado tarde para plantearlo.
Y bueno, solo quería contribuir a ampliar un poco el espectro de este tipo de situaciones y espero que después de haber conocido de lo que es capaz un hombre así, no perder la confianza en ese género.