Hola a todas!
El título habla por sí solo. La verdad es que, como niña sobreprotegida que fui, estoy trabajando en ello y sé bien lo que tengo que hacer, pero a veces una necesita compartirlo más allá. Sé que que muchos/as madres y padres ya estáis en el camino de la crianza consciente, lo duro que es y el gran esfuerzo que hacéis. :) Aclaro que no busco generar culpa, en la crianza se cometen muchos errores y eso es natural, lo importante es saber pedir perdón, buscar formas de hacerlo cada vez mejor y ser compasivos con uno mismo y con los peques.
Si alguien ha vivido la sobreprotección y quiere compartirlo, estaré encantada de leeros.
Veréis, tengo 26 años y todavía vivo en casa de mis padres. Estudio unas oposiciones y al mismo tiempo busco trabajo desesperadamente, pero no me llaman. Esto me frustra a menudo, porque aunque agradezco muchísimo las facilidades de vivir con mis padres, también me ahoga el control y la falta de intimidad.
Y aquí viene lo más importante: mi madre. Soy la pequeña de mis hermanas y mi madre siempre ha sido sobreprotectora (demasiado), controladora y ansiosa, especialmente conmigo. Y esto no es sinónimo de recibir cariño y aceptación a raudales, muchas veces sí, pero otras veces es hiriente o distante como la que más (sobre todo cuando no consigue lo que quiere de mí o cuando no cumplo con sus expectativas).

Hace un año que voy a terapia y ser consciente de esto y de las secuelas que su sobreprotección ha causado en mí, me hizo mucho daño. La niña que fui no entendía esa ambivalencia y tuvo que adaptarse para recibir cariño, cumplir con sus expectativas y mandatos, muchas veces incongruentes o exagerados. Tampoco tuve oportunidad de desarrollar herramientas adaptativas por mí misma, porque ella quería hacer todo por mí. Estuve gran parte de mi vida «anulada» y disociada.
Al ir a terapia entendí por qué siempre he tenido tanta ansiedad y miedo por las situaciones nuevas. Y ahora afrontar situaciones «normales» de la vida supone un esfuerzo muy grande, pero poco a poco voy haciéndolo.
No la culpo, porque sé que lo hizo lo mejor que supo y también hay muchas cosas por las que le estoy agradecida, la sigo queriendo mucho, pero no deja de ser difícil para mí.
El problema es que ahora, al ser consciente de todo esto, decido ir poniendo límites e ir rompiendo algunos patrones. Todo esto me genera muchísima culpa, como si la estuviera fallando, aunque sé de sobra que no es así y que lo necesito para avanzar.
Y no me lo está poniendo nada fácil. Cuando le digo que no me gusta que me diga cosas que me infantilizan al máximo, como «ten cuidado al cruzar» (no exagero, os recuerdo que tengo 26 años!!!!) o que me mande mil mensajes cuando salgo por ahí, para saber dónde y con quién estoy, cuándo voy a llegar o qué estoy haciendo…lejos de escucharme o intentar comprenderme, se ofende y lo continúa haciendo. Yo no respondo a esos mensajes, obviamente, pero el hecho de recibirlos o saber que está tan pendiente, ansiosa y excesivamente preocupada, me agobia mucho y no me deja relajarme del todo. Ahora estoy conociendo un chico y también la miento (de nuevo, con culpa), pero por experiencias pasadas sé que me volvería a infantilizar, transmitir miedos, juzgarme e incluso hacer chantaje o vacío emocional.
Sé que todo esto lo hace por calmar su ansiedad, pero no es responsabilidad mía. Su ansiedad ha de calmarla ella misma y no a través de mí. La solución? Sé que sería independizarme (aunque no ocurra de forma inmediata), poner distancia, además de reafirmar los límites que voy poniendo. Pero cómo cuesta romper con patrones que llevan toda la vida con nosotras! Estoy en el proceso y hay muchos días que se hace cuesta arriba…
¿Alguna más que haya vivido la sobreprotección?¿Cómo os ha afectado en la vida adulta? Y sobre todo, cómo habéis llevado la culpa al romper con esos patrones?
Gracias por leerme! Un abrazo a todas :)