De verdad que yo respeto la cultura, el arte y las ganas de crear.
Pero estoy hasta el santísimo coño de escuchar el para Elisa en el piano y el gato enfadado que tienen por violín.
Son dos y practican a la vez, siempre a horas ‘decentes’, sábado a las 12h del mediodía o sobre las 18h entre semana. Una horita y media más o menos. Es un codazo sí, pero tampoco es para poner el santo en el cielo. Yo hay días que los quiero matar sí, pero cuando pongo un poco de perspectiva me relajo y los entiendo.
Pues bien, al otro vecino no le parece así y monta unos pollos que para qué. El padre de los niños y él tienen una guerra fría que para qué queremos más. Bueno, qué coño fría, fría y caliente van a fuego el uno a por el otro.
Hacen guerras de haber quién hace más ruido, se dejan mierdas (literales) en la entrada de los pisos, se hacen pis en los felpudos.. de verdad, asqueroso.

El caso es que evidentemente esto es insostenible y hemos solicitado una junta de vecinos urgente para buscar una solución. Pero ya os digo lo que va a pasar: nada.
Los niños en su casa a esas horas tienen derecho a hacer lo que les salga del instrumento, nunca mejor dicho, el padre no va a consentir que sus hijos dejen de practicar y el otro vecino se va poner hecho una furia porque no lo va a aceptar.
¿A alguna os ha pasado algo parecido? ¿Sabéis cómo deberíamos proceder?