Me da mucho asco el semen. No soporto que me manchen, que se corran en mi boca y ni siquiera me gusta en la vagina.
Estoy casada desde hace 10 años y a mi marido le gusta que yo sea dominante en la cama, así que le di unas reglas a seguir. Entre ellas que no podía mancharme de semen y que no podía correrse sin permiso.
Cuando hacemos el amor, se retira cuando yo me corro, sin terminar. A veces lo dejo a medias porque me quedo relajada y no me apetece tenerle masturbándose al lado, otras le doy permiso para tocarse.
A él le excita mucho la situación porque dice que le gusta sentirse sumiso, pero yo me siento fatal por no superar mi asco y por impedirle tener todo el placer.
Que puedo hacer?