Te casas porque quieres, y antes de invitar deberías tener un presupuesto a fondo perdido que puedas asumir, y a partir de ahí, lo que recuperes bienvenido sea.
Yo cuando me casé, tuvimos 100 invitados, teníamos el dinero para pagarlo íntegramente al contado sin ayuda de nadie, y los invitados eran de corazón para que nos acompañasen, somos ambos de familias amplias y bien avenidas.
Al final los regalos cubrieron el gasto con creces, sin pedir nada expresamente, sabían que ya teníamos la casa montada, por lo que la mayor parte de regalos fueron en efectivo porque a nuestros invitados les parecía más lógico, aunque también recibimos algunos regalos materiales. Finalmente entre mis padres y mis suegros se empeñaron en pagar a medias y los dejamos, jeje. Pero bueno, es igualmente dinero del círculo familiar, si hubiésemos pagado nosotros, probablemente nuestros padres nos harían un regalo económico equivalente a lo que gastaron, pero eso es tema de cada familia y circunstancias.
100 invitados, a 250, necesitas 25.000. Puedes hacer una previsión razonable de ingresar 15.000 como mínimo por lo que solo necesitarías 10.000 más. Y lo que supere la media, bienvenido sea, y si finalmente cubres 100%, pues fenomenal. Si no lo puedes asumir, mejor replantearos lo que queréis hacer.
También hay que saber para que público es la celebración:
Si son mayoritariamente invitados de clase trabajadora, a los que la boda les resulta una putada de compromiso, pues igual las aportaciones de media tiran al extremo más bajo. Y entonces, quizás te excedes en tus pretensiones y debes optar por algo más modesto.
Si sois familias acaudaladas, de nivel adquisitivo alto, y la boda pretende demostrar cierto nivel, pues quizás los regalos sean de importes mayores. Aunque en ese caso, no debería haber tanto problema con el presupuesto, y estaría asumido dentro de vuestra economía saneada.
Si hay un número de invitados por compromiso de vuestros padres, eso es algo que se habla sin problema con ellos, y se dice que inviten a quien quieran pero que tenéis un presupuesto contando con vuestros invitados, y que no podéis asumir sus compromisos, y que necesitáis su ayuda económica. Si ponen lo que haga falta, ya no hay problema. Si son de invitar a sus compromisos pero desentenderse, es algo que entonces o tragáis o cortáis por lo sano.