Llevo tres años y medio con mi pareja y tres conviviendo. Los dos tenemos 34 años.
Mi pareja jamás da el primer paso para hablar y si me ve mosca por algo tampoco tiene voluntad si quiera preguntarme. Siempre que hay que hablar es porque le «obligo» a hacerlo. Hasta que me propuse dejar de ser yo la que razona, la que quiere sentarse a hablar, la que tira del carro. «Así me echará de menos, espabilará y tirará del carro conmigo» pensé, no estaba preparada para lo que se venía;
Este verano llevábamos una temporada horrible, pequeños roces de convivencia que no se hablaban, silencios infinitos cuando estábamos en la misma habitación y por supuesto cero contacto físico.
Un día cuando me disponía a salir para ir a comer con unas amigas, en lugar de despedirse, me dijo (cito textualmente) «Pásalo muy bien y cuando vuelvas recoge tus cosas, hemos terminado» Como buena imbécil que soy me senté a hablar con él, está muy enfadado y me está soltando la primera barbaridad que se le ocurre para hacerme daño pensé. Pero no! El doño ya lo tenía todo muy bien planeado y hasta había escrito a NUESTRA CASERA para decirle que nos marchábamos del piso a poder ser en una semana. Para una vez que toma la iniciativa en algo y es para darme una puñaladita por la espalda…

Su razonamiento es que éramos irreconciliables y que yo me iba de casa la primerita porque él gana más que yo. Le dije que era mi casa y que si pretendía echarme esa misma tarde iba a llamar a la policía para que le explicasen que lo que estaba intentando hacer no es legal. Ese mismo día se fue a casa de su primo, ojo yo no le eché como el sí había hecho conmigo, lo hizo porque no quería hablar absolutamente nada, había tomado una decisión se lo había dicho a la casera, a su madre y después a mí (dicho por él en ese orden) y yo en su decisión no pintaba nada. Cuando todo parecía perdido apareció por casa para coger ropa y le supliqué hablar y hablamos como nunca habíamos hablado las cosas, hicimos las paces y no hemos vuelto a discutir.
Hemos pasado buenos meses, tenemos buena convivencia y nos entendemos muy bien pero lo cierto es que hay algo en mí que no me deja pasar página, no me fío de él, no me parece un hombre de palabra ni de quien me pueda fiar y este pensamiento cada día se hace más y más fuerte. Y aquí mi cuestión, hago bien perdonando pero no olvidando? es muy feo decirlo lo sé, pero joder no vivo tranquila sabiendo lo que hizo, como lo planeó todo e intentó echarme de mi casa porque gano menos que él me parece tan despreciable y tan bajuno que no me he atrevido a contarlo en mi entorno para que no le cojan asco.
Hay días que siento que me estoy envenenando yo sola recordando lo que pasó pero me gustaría saber vuestra opinión, soy una rencorosa o hago bien estando alerta? jamás me he sentido tan traicionada por nadie y necesito una buena dosis de realidad. Gracias por leerme.