No sé si reirme o ponerme a llorar… A ver, llevo años trabajando de azafata de congresos y vale, no tengo una talla 36 ni una 38, tengo una 44 y estoy acostumbrada a las miraditas en plan «cómo es que esta está trabajando de azafata??» y me da igual, la verdad, nunca me ha importado, porque desde hace años, el físico no ha importado tanto como la experiencia y la profesionalidad. Y de hecho, han habido ocasiones en las que, a la hora de preguntarme por la talla, no he vuelto a saber de la agencia. Quiero pensar que porque tendrían muchas azafatas pero quizá se deba a que no quieran tener a una gorda. Pero como he dicho, vuelvo a repetir que nunca me ha afectado. Hasta ahora.
Hay un congreso en mi ciudad y mi agencia de siempre me contrató como otras veces para acudir. Se suponía que teníamos que ir al Palacio de Congresos y allí nos darían los uniformes (que previamente les habría enviado mi agencia al congreso para ponernoslos allí).

Pues bien, al llegar e ir a cambiarnos, no encontraba el mio y al preguntarle al cliente me dijo literalmente «ah si, vimos ese uniforme entre los demás pero creímos que la talla era un error y lo devolvimos. ¿No entras en uno de estos? Siempre pedimos uno de más por si acaso.»…. Mi respuesta lo más educada que pude: «No señor, no quepo en esa talla, cada una tiene la suya y la mia no es ninguna de estas». «Pues entonces no vas a poder trabajar, lo lamento. Pero si no entras en esta talla no puedes estar aquí. ¿Tú trabajas de azafata en serio?»……
Really?? No me lo podía creer. Le dije que era un maleducado y llamé corriendo a mi agencia. Por supuesto me dijeron que lo sentían muchísimo y que no esperaban que el cliente se comportase así y devolviera mi uniforme porque no se esperaban que de verdad existiera una azafata con esa talla…
No sé… me he quedado un poco en shock y queria desahogarme porque sé que no soy la unica que se cruza con este tipo de gilipollas.