Mi cuñada es muy envidiosa. Empezamos a salir las dos con los dos hermanos más o menos a la vez y desde entonces intenta todo el rato pisarme. Con mi suegra, en su casa, igual, todo el rato intentando despuntar a costa de quitarle el valor a lo que hace el otro, en este caso, a mí.
En cuanto mi novio me pidió la mano, entró en cólera y por sus santos cojones que tenía mi cuñado que pedírsela a ella también. Tan pesada se puso, que lo consiguió, y ahora resulta que lo siguiente es una especie de competición entre ambas bodas, cosa que ella ha creado. Quería quitarme mi momento y mi protagonismo y lo consiguió bien pronto.
Yo me alegro por ellos y quiero que todo les vaya genial, no intento pisar todo el rato sus fechas e ideas. Pero ella no. Por fuerza tenía que casarse antes que yo y ha conseguido fecha, de manera que las cosas que alguna vez he hablado delante de ella que yo quería hacer en mi boda, me las está usurpando, haciéndolas suyas. Al ser su celebración la primera de las dos, parecerá que soy yo quien la plagia a ella y no al revés, por eso me está obligando a cambiar mis planes para no hacer de mi boda una copia de la suya, cuando en realidad las ideas eran mías. Sé que debería estar por encima de estas cosas, pero lo cierto es que me da muchísima rabia.
Por ejemplo, yo quería contratar un cuarteto de música clásica para los aperitivos y la muy sucia me lo ha cogido. Yo comenté la idea de dar zapatillas planas en la barra libre para que las mujeres se quitaran los tacones y pudieran bailar tranquilamente, y ella ya ha comprado las zapatillas que yo le enseñé que me gustaban. Me he dado cuenta de que tiene tan poca personalidad que le digan lo que digan, ella lo toma como suyo.
Hice la prueba diciéndole que había visto una cosa muy chula que a lo mejor ponía yo en mi boda, aunque a mí en realidad no me gustaba nada y no pensaba ponerlo ni de lejos. Le comenté que había visto un caballo que le bailaba a la novia, algo así como un espectáculo ecuestre. Y ahí está ella ensayando flamenco, porque lo ha contratado, cuando realmente a mí, con todos los perdones, me parece una horterada. Se lo dije para ver si picaba y lo ha hecho. Definitivamente no tiene criterio ninguno. Me da pena por mi cuñado, pero forma parte de mi venganza, le doy opiniones buenas de cosas que en realidad no me gustan y ella las toma como válidas. Yo no obligo, yo no impongo, ella solita las copia.
Los detalles que yo tengo pensados ya no los comparto ni con ella ni con mi suegra, que aunque la quiero mucho y es muy buena conmigo, en un momento dado se puede ir de la lengua porque al final la otra no deja de ser su nuera como yo y se le puede escapar pensando que habla en confianza.
En fin, veremos a ver qué tal sale la boda de cada una. Ya os contaré qué tal el espectáculo ecuestre 😉
