Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Es que esto ha empezado cutre desde el principio.
La cosa es que entro a trabajar y me encuentro ese grupo, con un nombre neutro, raro. Yo no sé qué es. Entro, 50 personas, muchos compañeros de trabajo. Todos hablando de mi novio y del “plan”.
Tardo un poco en darme cuenta, pero entonces lo entiendo. Estoy en el grupo de mi pedida de mano.
No ha sido a mi teléfono personal, sino al laboral. Mi novio y yo trabajamos juntos, allí nos conocimos, nos enamoramos y nos juntamos. Cada trabajador tiene un teléfono que solo se usa en la empresa, que tiene aplicaciones cifradas etc. Y el amigo de mi novio tenía este número porque alguna vez mi novio le llamó des del mío, porque estaba más a mano.
Un fallo humano que, según mi opinión, haciendo algo tan delicado podrías haberlo tenido en cuenta. Pero bueno.
Yo ya me quedé chafada, porque me habían jodido la sorpresa. La ilusión de pensar que me iba a pedir matrimonio se fue enseguida al imaginarme fingiendo sorpresa cuando lo hiciera o disimular todo el tiempo hasta que llegase el día, ahora que ya sabía lo que iba a hacer.
No podía irme del grupo sin más, porque seguro que el amigo que lo organizaba lo veía y si quería saber quién se había ido, acabaría viendo que soy yo y se les jodería todo. Pero es que todo se puso peor conforme avanzó la conversación.
El organizador explica que en este grupo no está el novio porque así yo no sospecharé nada, que se van a organizar ellos por un lado y luego él hablará directamente con el novio. Que nos pasa unos videos para que veamos lo que es un “lipdub” y que empezaremos a practicar la coreografía que ha pensado.
Mi novio quiere pedirme matrimonio en el trabajo, haciendo que nuestros compañeros hagan un “lipdub” en el que va a haber una canción cutre, pelucas, risas y gente que no quiero ni ver.
Seguro que os parezco una egoísta. Pero de verdad que lo que quiere hacer no tiene nada que ver conmigo.
Entiendo que quiere hacerlo en el trabajo porque nos conocimos aquí, pero es que no deja de ser el trabajo. No es mi lugar más feliz del mundo y él lo sabe. Muchas veces hemos hablado de irnos de allí, porque lo que más nos retiene no es ni el sueldo ni los horarios, es que estamos juntos y nos ayuda a compaginar todo. Entonces no sé por qué quiere poner un momento tan importante y especial de nuestras vidas en un sitio del que queremos irnos y que después vamos a recordar ahí.
Luego, quiere involucrar a muchísima gente en la pedida. Yo no soy para nada así, hubiera preferido algo los dos solos o como mucho con nuestros amigos más íntimos. Pero ¿toda la oficina? ¿de verdad? Con gente que ni conozco y otros que sí conozco y que no soporto. Y luego se quedará como anécdota vitalicia.
Y ya para acabar, un “lipdub”. Jamás hemos hablado de que nos gusten, nunca le he visto ver uno, nunca los hemos nombrado si quiera. Es que no sé qué tiene en la cabeza. Me imagino a mis compañeros haciendo playback, disfrazados y bailando, y me muero de la vergüenza ajena.
No es para nada algo que a mi me gustaría vivir.
Me da la sensación de que es más un plan para ellos, para pasárselo bien en plan y echarse unas risas. Porque a mi no me gusta nada la idea.
Tenía la esperanza de que alguien en el grupo dijera que era una mala idea o alzase la voz por mí, pero qué puedo esperar de gente que no me conoce bien.
Estoy muy desanimada con todo esto.
He pensado hasta en dejar el trabajo de una vez por todas y así evitar este desastre. También en hablar con mi novio, decirle que lo sé todo y que siento joderle el plan, pero me sabría fatal quitarle la ilusión y la sorpresa, porque ahora yo ya sabría que me lo va a pedir.
Estoy hecha un lío y muy incómoda. No sé cómo afrontarlo sin que él o yo lo pasemos mal.
