Que tus padres no conozcan tus gustos estéticos en cuanto a decoración, puedo llegar a entenderlo (los míos sí los conocen, hemos compartido muchas conversaciones al respecto y siempre les he ayudado a ellos y a mis hermanos a decorar sus casas), pero que no los conozca tú pareja, con la que convives y con la que habrás decorado vuestro piso o hablado previamente de lo poco que te gustaba el baño, tiene delito.