Tengo una niña de diez años y llevo separada del padre más de dos. Desde que me separé he malvivido, de lo poco del paro y de trabajar en un bar sin dar de alta y cobrando una miseria, pero es lo que había.
Él me ha ayudado muchas veces económicamente a parte de pasarle su pensión a la niña.
He encontrado trabajo en una ciudad a trescientos kilómetros y he decidido irme a probar, ya que no quiero seguir viviendo así, dependiendo de él y sin saber cómo voy a pagar las facturas.

Se lo dije a la niña y se puso fatal, no quiere dejar el cole y sus amigas. Mi ex me ha dicho que no me preocupe, que se la lleva a su casa a vivir y que yo la vea cuando pueda venir, que él se encarga de que hablemos por teléfono todos los días y de todo lo que concierne a la niña. Yo sé que él la va a cuidar bien, siempre lo ha hecho.
Me da pena dejar a mi hija pero creo que lo necesito por salud mental, esos que dicen que el dinero no da la felicidad no saben lo que es vivir con esta incertidumbre de no tener ni para comprarme unos zapatos porque se me han roto los que tengo.
Bueno, pues mi familia, mi hermano, su mujer y mi madre, me han puesto de loca, de mala madre y han dejado de hablarme.
Me siento así, mala madre, pero no veo otra solución ahora mismo.