Me he pasado años enganchada las redes sociales, tratando de crear un contenido que aportara algo a la gente que me seguía y viviendo con muchísimo estrés para poder llegar cada día a publicar lo que quería.
Hice un vídeo en el que tenía mala cara, porque realmente estaba agotada y la gente empezó a criticar ni aspecto.
Se cebaron conmigo, con las ojeras y me dijeron que utilizara filtros, porque daba asco verme así.
Me sentí la persona más pequeña del mundo y casi caigo en una depresión, pero decidí cerrar todas las redes y poner fin a mi trabajo de años, a cambio de no tener que volver a someterme a esos comentarios tan nefastos y despectivos que hacen tanto daño.
Ahora vivo sin redes, y la verdad es que he ganado en calidad de vida y en tranquilidad, pero también es verdad que he tenido que renunciar a darme a conocer a un público al que nunca llegaría por otra vía.
Me parece injusto que la gente que no me conoce de nada, se dedique a hacer ese tipo de comentarios cuando una se está dejando la energía en tratar de sacar adelante un negocio.
