Chicas, voy a ir al grano porque no sé si esto que me ha pasado es gordofobia o todo lo contrario…
El otro día conocí por internet a un tío con el que conecté mucho desde el principio. Los dos somos casi casi vecinos, así que después de chatear durante varias horas, decidimos quedar para tomarnos unas cervezas juntos.
La cosa fue guay, y ese buen rollo que había en los mensajes también lo hubo en persona. A mí la verdad es que él me sonaba bastante ya que trabaja en una tienda a la que suelo ir, y tuve la suerte de que además de todo, me pone un montón.
Me costó un poco creer que yo también le atraigo a él físicamente (los malditos complejos de siempre), pero casi al final de la noche me dijo claramente que tenia muchas ganas de acostarse conmigo y follarme una y otra vez.
Desde ese día la cosa se calentó y nuestras conversaciones fueron subiendo de tono un montón. Pasamos el resto de la semana pensando en cómo sería nuestra siguiente cita y caldeando el ambiente ante un posible primer polvo (o los que cayeran). Vaya, que para cuando llegó el viernes y nos vimos en un local muy molón de la ciudad, lo primero y casi lo único que hicimos fue comernos la boda a saco hasta que optamos por largarnos a mi casa.
Nos pusimos al tema y yo seguía pensando en el corte que me daba que él me viese desnuda. Siempre había imaginado que a un chico como él le pondrían las mujeres delgaditas, pero a él se le salían los ojos de las órbitas mirando mis pechos. Estaba alucinada.

Bueno, pues en uno de los momentos de más calentón, él estaba sobre mí en la postura del misionero, cuando siento que para y acerca su boca a mi oreja. Entonces escuché que me preguntaba si me podía meter la polla entre las lorzas de la barriga. Tuve que pedirle que repitiera la pregunta porque no me lo podía creer, y entonces me dijo que quería correrse entre las lorzas de mi barriga.
Al sonarme todo tan raro le dije que no, que aquello no me molaba. Terminamos con normalidad y tras charlar un rato él se fue a su casa.
Desde entonces me ha escrito un montón de veces y yo le respondo y tal, pero estoy como un poco reticente a seguir adelante porque no sé si todo eso de querer meterme la polla entre las lorzas es una movida positiva o negativa.
A mí él me mola mucho, nos los pasamos muy bien juntos, pero ese detalle me ha cortado mucho el rollo. ¿Cómo lo veis vosotras, chicas? ¿Es algo más o menos normal o es un chungo camuflado?