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Estoy en medio de un cruce y no sé qué coño hacer. Cuando estos dilemas aparecen en las películas resulta hasta gracioso. Pues bien… Ahora que me toca a mí, de gracioso no tiene una mierda. Lo odio.
Estoy conociendo a dos chicos, ambos de momento con derecho a roce. Los dos como el día y la noche. Uno joven de mi edad, el otro 12 años mas.
La cuestión es que la cosa se está poniendo intensa. Y tampoco voy a tirarme meses en la misma situación porque tampoco soy así.
Por un lado está al que yo llamo el chico bueno.
Alex. Alex es mi amigo desde la guardería, nuestros padres se conocen. Es el típico chico mono, adorable y amable. Nunca ha roto un plato. No levanta la voz y evita los conflictos permanentemente. Siempre ha parecido más maduro que el resto, con la cabeza amueblada, y que mientras sus amigos salían a emborracharse él se quedaba estudiando en casa. Es completamente previsible. Todo lo analiza, lo estudia, y jamás hace ninguna locura, por pequeña que sea. Casi todo lo planea. No bebe, no fuma, y encima se cuida. Tiene casa propia, trabajo estable de oficina y cuando lo oyes hablar encima te quedas mirando para él porque se ve lo inteligente que es. Y follar folla bien, no es que nuestra química sea brutal, pero es atento y majo. Y es el típico que te imaginas con una esposa, dos hijos, un perro y una casa en el campo. Que viste con vaqueros azules y camisetas sencillas para no destacar.
Luego está Dani. El chico «malo»
Dani es fotógrafo, me lleva 12 años y no vive en un sitio más de dos meses. Si no le llega el dinero con las fotos lo mismo no hace nada para ganar más, que hace de camarero en Ibiza, de cocinero en Budapest o trabaja en un supermercado en África. Si Kurt Cobain, un hippie y un motero hubieran tenido un hijo, hubiera salido a él, camisas de lino, pantalones vaqueros rotos y pulseras de cuero y botas. Un espíritu libre en toda regla. Fuma, bebe, y es de los que viajan a un sitio y lo ves haciéndose amigo de un lugareño y acaba fumando maría en una cabaña en Jamaica. No se toma las cosas en serio la mayoría de las veces. No es que sea el mejor ejemplo de ser humano, es posesivo (no de forma tóxica he de aclarar), tiene algo de mal humor y se ha metido en peleas, y se mete en peleas de hecho. No acabó los estudios y era conocido por meterse en líos. Pero nunca he conocido a nadie que se moleste tanto en los pequeños detalles, o que te escuche como si fueras el puto centro del universo. Está loco, pero en el buen sentido, es muy divertido y le encanta la aventura, improvisar, y es de los que de repente te cogen de la mano y te llevan de la mano a una cascada y te follan hasta que te tiemblan las piernas. O se presenta en tu casa con una flor que cogió en no sé donde porque se acordó de ti, o te manda una foto de él con un animal random en medio de a saber dónde. Pero no es el chico simpático y amable que quiere casarse y tener hijos y al que presentarías a tu familia.

La cosa es que mi cuerpo me pide algo de seriedad y la diferencia es que con uno sería ir a lo seguro a la vida tranquila, y con el otro no.
Mientras con Dani sería todo divertido y picante. Con Alex sería todo lo contrario y sé que si le digo a Alex de empezar algo más serio tendría el pack completo y su amor incondicional porque ya me lo ha dejado claro. Pero creo que podría llegar a aburrirme tanto buen chico y tanta seriedad. Por otro lado, aunque Dani no tenga una vida fija y sea todo menos serio. Una cosa que tiene es que es fiel. Y una vez que sales con él, no tiene ojos para nadie más. Pero… demasiado espíritu libre quizás me canse.
¿Qué hago? ¿Me voy a lo fácil, con el chico bueno, que lo tiene todo y me conformo? ¿O me voy con alguien que aunque puede tener una relación seria no puede estarse quieto de momento?