Podrías consultarlo con un terapeuta, a ver que te dice. Si dosificar la socialización tampoco te vale, quizás tengas que echar mano de un especialista, porque, por lo que dices, sí te plantea un problema. Quizás alguien profesional pueda orientarte.
Dices que haces amigos rápido y mucha vida social, quizás hayas llegado a lo que se llama punto de saturación, el cual, básicamente, te hace aborrecer lo que antes te gustaba o, simplemente, no era ningún problema. Un profesor me lo explicó con tartas de chocolate. Pueden gustarte mucho, pero al trozo número 17 ya no te gustan tanto.