Este mes se cumplen 5 años de mi «liberación» ;ese día de la Madre descubrí de forma completamente casual un listado de llamadas en el móvil de mi ex a una «amiga»; eran a horas intempestivas y de muy larga duración. Aquella prueba me dio el valor necesario para poner fin a 20 años de matrimonio en los que hubo muchas más sombras que luces.
No puedo estar más feliz de haber tomado aquella decisión; han sido cinco años de malos rollos siempre por que él pasa de sus hijos olímpicamente; con decir que se alquiló un apartamento de una sola habitación teniendo dos hijos, creo que se entiende todo. Ahora, por orden del juez, ha llegado el momento de vender el piso ya que es de los dos; yo me mudaré con mi hija de 18 años el mes que viene a un pueblo cerquita de mi familia; muchos nervios por empezar de nuevo en mi tierra después de 30 años viviendo lejos de mi gente en una gran ciudad; pero creo que con esto podré.

Lo que de verdad me preocupa es cómo le va a ir a mi hijo; él no quiere venir con nosotras y marcharse a vivir con su padre es algo que ni se plantean ninguno de los dos; así que, ha decidido alquilar un piso con su novia. Llevan saliendo unos 5 años, él tiene 22 y ella 21. Mi hijo es muy reservado y tranquilo, seguramente demasiado; nunca le ha gustado salir de su zona de confort y es extremadamente vago; tiene su trabajo, afortunadamente de programador informático, pero mientras ha vivido conmigo, su vida se ha reducido a teletrabajar y al terminar, desde el mismo sillón, dedicar horas y horas a juegos online .Los vecinos ya se saben de memoria las broncas que le caen regularmente, intentando que colabore en la casa, pero no hay nada que hacer.
Ella es una chica de familia muy bien; viven en un chalé con servicio.. es buena chica pero tiene un puntito infantil y exageradamente soñador. Su vida son los animales en general y su salir a la calle con un look impecable de estética japonesa; Este fin de semana fui a ver su piso…no quiero aburriros con detalles del desastre total que me pareció aquello, pero ella, como viviendo en los mundos de Yupi todo le parece bien y mi hijo, sentado en una butaca, como ausente sin involucrarse ni lo más mínimo con todas las tareas que hay que emprender. No percibo ninguna ilusión en mi hijo por este cambio en su vida. Sólo se deja llevar.
Me siento mal y no quiero.. mal porque parece que se ha visto obligado a marcharse de la casa en la que estamos todos viviendo tan a gusto (le propuse mudarse con nosotras pero decidió quedarse); mal porque ninguno de los dos están preparados para enfrentarse a una vida de adultos, que, sin embargo, imagino que aprenderán como hemos aprendido todos; mal porque considero que he fracasado como madre al no haber sido capaz de prepararle para desenvolverse por sí mismo y he criado un hijo dependiente ( por suerte su hermana es todo lo contrario y eso me alivia un poco)
Pero acto seguido intento convencerme de que yo he hecho todo lo que he podido con su educación; casi siempre yo sola porque su padre, más que ayudar, con su ausencia, autoritarismo y apatía crispaba el ambiente que había en la casa.
No quiero sentirme responsable de cómo les va a ir, bastante tengo yo con todas mis movidas; Creo que merezco empezar a vivir mi vida y mis hijos también las suyas; yo estaré siempre para ellos pero ya no puedo continuar sacrificando mi vida para que ellos sigan instalados cómodamente en la suya a mi costa.
Gracias por leerme. Desahogarme aquí es algo que he hecho más veces y siempre ha tenido un efecto balsámico. Un abrazo