He leído la publicación y me he puesto, literalmente, enferma. Y me gustaría responder por aquí.
A la autora: siento decirte que ese hombre es un sinvergüenza, porque conozco un caso idéntico. Una de esas adolescentes a las que su padre abandonó es mi sobrina; no es literalmente mi sobrina, pero como si lo fuera, la hija de mi mejor amiga de toda la vida. Y, al igual que tu marido o lo que sea, se fue distanciando poco a poco tras el divorcio.
De verdad, no entiendo a la persona que ha escrito esto. ¿En serio crees que los hijos dejaron de ver a su padre porque sí, de repente, sin ningún motivo? Y ya lo de referirte a ellos como “los que solo lo veían como una transferencia bancaria mensual”… ¿En serio? Eso, claro, te lo ha dicho él, para que veas la clase de persona que tienes a tu lado. ¿Quién habla en esos términos de sus propios hijos? Y, por supuesto, la ex “loca” que ha influido, y que, a pesar del maravilloso padre que es tu marido, sus hijos lo rechazaron.
¿Y sabes lo peor? Y esto se lo dijeron en terapia a mi amiga: que ese hombre solo atiende a los hijos de sus parejas para mantener el vínculo. Que lo demás es puro teatro. Apego instrumental, así lo definen. Qué asco todo, en serio.