Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hace algún tiempo, hablando con una de mis amigas, confesé uno de los mas grandes secretos que tenía guardado. Esta historia apenas la sabían personas de mi círculo, en concreto, solo una, y fue esa misma la que me contó el secreto en primer lugar. Para evitar confusiones voy a usar nombres ficticios: mis dos amigas en discordia serán Paula y Amara, y la tercera persona será Claudia.
Una noche de verano, Amara me confesó algo que me dejó en shock. Claudia, muy amiga de Amara y Paula, se había acostado con un ligue de esta última. No podía creer lo que escuchaba. Amara estaba flipando con lo que esa “amiga” había hecho, pero me pidió que no le contáramos nada a nuestra amiga Paula para evitar problemas.
¿Y por qué me pidió que le guardara un secreto así? Claudia, le contó esto a Amara ya que tenían una relación muy íntima. Pues bien, si yo contaba algo a Paula sobre lo que había pasado, Claudia no podría confiar mas en Amara.
Como amiga tanto de Amara como de Paula, sinceramente me sentía entre la espada y la pared, y finalmente guardé el secreto durante estos años.
Sinceramente, no me siento para nada orgullosa, porque si me pasara a mi también me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho que clase de persona tengo como amiga. Pero si contaba algo a Paula, también estaría traicionando a Amara. Era una putada en toda regla.
Pues hace relativamente poco, conté esto a una de mis mejores amigas, también muy cercana a Paula. Ella opinó que debería de contarle lo que pasó, que seguramente me comprendería y que sabiendo lo que hizo en su día Claudia, quizás no volvería a tener la misma relación con ella.
Lo que realmente me preocupa es que, después de haber guardado el secreto tantos años, se moleste conmigo por no haberle contado nada y lo entendería. Por eso, y quizás siendo algo egoísta por mi parte, creo que ese secreto no debería ser yo quien se lo contara. Sino su amiga Claudia, que está claro que no lo va a hacer.
Me siento muy mala persona por guardarme estos secretos y haber tenido que elegir entre una amiga y otra. Pero la realidad, bajo mi punto de vista, es que al menos Paula por si misma se está dando cuenta de qué clase de amiga es Claudia, por otras “perrerías” que le ha ido haciendo y que ella misma le ha contado.
Es por eso, que para mi ese secreto debe quedarse bajo tierra, al menos por mi parte y prescribir. Al fin y al cabo, si se lo cuento ahora, quizás lo que cambie sea mi relación con ella y la verdad, Paula es una de mis mejores amigas y no me gustaría perderla.
Así que, si no contamos nada, todos estamos contentos. Y así pagarán los platos quien los ha roto y no terceras personas, que simplemente pueden salir salpicadas.
