COMUNICACIÓN.
Es lo más importante. Lo es en la relación de por sí, pero en la convivencia más.
Todo lo que necesites hablar háblalo, no te quedes con las ganas, no aceptes cosas que no te gustan sin tener una conversación. Hay que ceder en algunas cosas pero también hay que hablarlas.
Yo también estoy a punto de irme a vivir con mi pareja y por si te sirve de algo nosotros lo primero que hablamos fue del tema gastos (el piso es mío y él viene a mi casa a vivir). Lo dejamos todo claro hace ya un mes por lo menos. También le he ido diciendo cosas que me molestan en casa, que medio tolero y que me dan igual. Por ejemplo, me molesta que el salón esté desordenado, tolero ropa por la habitación si está amontonada en un mismo sitio (en una silla) unos días y me da exactamente igual que los platos se queden sucios en el fregadero hasta la siguiente comida. Si él no soportara platos sucios yo estaría dispuesta a fregar después de cada comida (si me toca a mí), pero no cedería en que el salón esté lleno de trastos porque a él le dé igual el desorden.
También hemos ido hablando de tema limpieza, como lo solemos hacer cada uno y cada cuánto. Del tema tareas no hemos hablado como tal, dependerá de horarios que llevemos, pero sé que hace de todo porque ya vive solo y cuando viene varios días a casa si yo cocino él recoge y friega o al revés. Y ya me ha estado preguntando cómo funciona mi lavadora y algún cacharro más que tengo por casa para limpiar o cocinar.
Con la primera pareja que viví (de casa de mis padres a vivir con él) había algo que me enfadaba mucho y es que no me diera opción a equivocarme y aprender. Osea él daba por hecho que yo tenía que saber hacer todo y cuando no lo hacía me echaba en cara que siempre lo tenía que hacer él. Lo que me pasaba es que yo sencillamente no caía porque nunca antes lo había tenido que hacer (admito que en casa de mis padres hacía muy poco respecto a cosas de casa). Por ejemplo él ponía el lavavajillas y cuando volvía él de trabajar montaba un circo porque estando yo en casa no lo había recogido. La explicación era simple: en casa de mis padres no había y yo no tenía eso interiorizado… Hubiera preferido que me dijera «he puesto el lavavajillas, fíjate cuando acabe para abrirlo y luego recogerlo».
Así que eso te digo, que hables las cosas, que te expreses a buenas y que lleguéis a acuerdos, que no des por hecho que tu pareja es un vago cuando no haga algo, dale la oportunidad de demostrar que no lo es diciéndole lo que sea bien dicho, porque para ti puede ser obvio pero para él no, de verdad.
Ojalá os vaya muy bien.