Hace una semana, mi ex terminó nuestra relación de años por teléfono, y en sus palabras, dijo que ya no tenía tiempo para mí. Intrigada y preocupada por su abrupta decisión, decidí profundizar e investigar lo que había estado sucediendo. Descubrí que, durante meses, mi ex había estado involucrado con otra chica, 10 años más joven que él, de dieciocho teniendo él veintiocho, manteniendo una relación paralela que ella sabía y aceptaba.
A lo largo de nuestra relación, noté que mi ex tenía una manera de actuar muy peculiar. Al principio era un príncipe de cuento. Mostraba una autoconfianza extrema y un carisma superficial. Pero detrás de eso, había una falta de empatía sorprendente. No mostraba ningún remordimiento por sus acciones, incluso cuando sabía que estaba lastimando a las personas que le importaban, luego me decía necesitar mi ayuda para empatizar mejor con los demás. Durante nuestra relación, se refería a sí mismo como un ser superior y los demás como corrientes. Solía compararnos constantemente, destacando sus supuestas virtudes mientras menospreciaba mis logros y apariencia. Insistía en que quería manejar mi economía ya que según él yo era incapaz. Recuerdo que una vez me sugirió que me operara y cambiara ciertos aspectos de mi apariencia para que me ajustara más a sus estándares de belleza ya que lo decía por mi, para ser más segura de mi misma. También quería controlar cómo me vestía y me arreglaba, insistiendo en que solo sería más bonita si me maquillaba de cierta manera o usaba ropa que él aprobaba. Además, solía ocultar su teléfono y no quería compartirme en sus redes sociales, lo que me hacía sentir excluida y aislada.

Cuando salíamos con sus amigos, a menudo me pedía que me mantuviera callada o evitara expresar opiniones diferentes a las suyas, ya que él siempre creía que tenía la verdad absoluta en cualquier tema. Durante una noche en la que había fumado marihuana, me confesó que se sentía superior a los demás y que tenía la capacidad de manipular a las personas para obtener lo que quería. También reveló que no sentía ninguna conexión emocional real hacia nadie con ninguna pareja que había tenido, y que veía a las personas como simples objetos para satisfacer sus necesidades y deseos. Luego que todo esto fue delirio fruto del fumar.
En las primeras citas, comentó haber sido infiel siempre y querer cambiar conmigo. Que había tenido un pasado violento y habia pegado a su familia su padre y hermano, de la misma decía odiarles menos a su madre, pero les hablaba a todos a gritos e insultos, alegando que ellos eran un problema para él, pero que le permitían ahorrar al vivir en su casa sin tener que pagar nada. Ahora, su boca se llena de palabras de odio hacia mí, y yo, fruto de la desesperación, hablé con personas de su trabajo intentando que vieran su verdadera cara, destapando sus ambiciones de ser el director de su sitio de trabajo, el estar follandose una menor de la cual era él su jefe, y sus críticas hacia compañeros.
Luego, me sentí la peor persona del mundo. Y ahora no levanto cabeza. Están juntos él y la niña que ha hecho 18 este año. Me da asco. De verdad. Pero a su vez estoy extremadamente triste y apática.