Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected] y lo editamos para su mejor comprensión:
Mi hermana se casa en junio y me ha pedido que no diga que estoy embarazada hasta que pase la boda
Estoy embarazada de 9 semanas y aunque aún es pronto para contarlo de forma oficial, mi entorno más cercano lo sabe: mis padres, mis suegros… y mi hermana.
El problema ha venido por ella.
Mi hermana se casa en junio y cuando le conté la noticia su primera reacción no fue de alegría fue: Ay… ¿puedes no decir nada hasta después de la boda?
Yo me quedé en shock. Me esperaba un abrazo, un ¡qué ilusión!… no eso. Mi hermana siempre ha sido muy protagonista y siempre ha tenido celos de mí. Pero igualmente hablo de uno de los momentos más importantes de mi vida, no de un vestido.
Me dijo que como mucha gente me conoce van a empezar los comentarios y que no quiere que su boda se convierta en el día en que se anunció que estoy embarazada.
Me pidió que no lo diga, que no me toque la tripa, que me ponga ropa suelta. Que si acaso lo diga una semana después.
Y yo… no sé ni cómo sentirme.
¿De verdad molesta tanto que alguien esté feliz? ¿De verdad soy una amenaza a su día especial? No quiero hacerle daño, pero ¿por qué tengo que minimizar mi alegría para no eclipsar a nadie?
