Ay chicas, estoy de bajón. Mi hija de 11 años me ha preguntado si la seguiría queriendo si a ella no le gustaron los chicos.
Lo primero es que me he quedado muerta porque no me lo esperaba, no es algo que haya visto venir y no estaba preparada, pero sinceramente siempre lo he dicho y lo he dicho de verdad que me parecería bien cualquier opción que le dijeran mis hijos en el amor, siempre y cuando fuera desde el respeto.
Hemos tenido una charla muy bonita madre hija en la que ella ha roto a llorar y me ha contado que hace tiempo que se da cuenta de que no le gustan los chicos y que se fija en las chicas. Ella no conoce a nadie más que se sienta como ella, y por eso ha sido tan difícil expresarlo.
Me siento orgullosa por la confianza que ha tenido a la hora de contármelo y de abrirse y por la conversación que hemos tenido entre las dos en la que se ha sentido verdaderamente apoyada por mí.
Pero cuando ya se ha ido a su cuarto y me he quedado sola me ha dado el bajón de pensar en lo mal que lo tiene que haber pasado la pobrecita, pensando que quizá yo dejaría de quererla. Puede que yo haya hecho algo mal para haberle transmitido esa sensación, pero no sé qué. Creo que siempre he sido una madre abierta, cercana y sobretodo una persona a la que se le puede contar las cosas sin miedo.
En fin, no sé si alguien me entiende, pero en cierta manera me siento derrumbada por no haber sabido evitar que ella pasara miedo pensando que perdería mi amor.
