Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Mi hijo es adoptado y me está dando muchos problemas
Supongo que mi historia es muy parecida a la de muchas mujeres que no han querido/podido ser madres biológicas y se deciden a adoptar como forma de conseguir serlo.
Supongo, también, que no soy la única que se decidió por la adopción internacional porque los trámites, en algunos casos, parece que van más rápidos (evidentemente según los convenios ) y porque el amor y las ganas de ser madre no entiende de nacionalidades ni de etnias. Recuerdo muy bien todo el tiempo de espera, todas las entrevistas, todos los pasos, todas la piedras, hasta llegar a alcanzar mi sueño. Ser madre.
Recuerdo los nervios, la emoción, el tiempo en el país de origen de mi niño. Las visitas cada día hasta que el contacto se convirtió en una familiaridad forzada por las prisas. De vuelta a casa con un niño de casi 5 años y con un pasado y una historia que mi cariño, mi ilusión y mis ganas de dar amor, pretendían borrar y empezar de cero. Gran error. El pasado no pasa. Permanece y marca. Pero eso lo sé ahora, después de muchas lágrimas.
Las primeras alertas fueron de su profe de Infantil, una profesional con años de experiencia; me dijo que había ciertas conductas que le resultaban llamativas. Lo achacamos todo a que era muy pequeño y que su vida había pasado por muchos cambios en poquito tiempo. Me recomendó hablar con la orientadora del centro.
El tiempo fue pasando, el niño creciendo y las conductas no solo no mejoraron si no que fueron a peor. No solo en el cole, en casa empezaba a haber también. Otra vez más no lo quise ver. Su tutora de 4º de primaria me recomendó muy clarito que acudiera a un psicólogo especializado en adopciones.
En estos momentos está en 5º de primaria y lleva acumuladas varias visitas al aula de convivencia del centro, una expulsión del comedor escolar y se le ha prohibido ir a la excursión de fin de curso. En casa, la cosa no va mejor. Me coge el móvil a escondidas, incluso de noche, cuando supuestamente está dormido, me amenaza con irse de casa, y tiene unos enfados terribles donde pierde totalmente el control. Incluso en alguna ocasión ha lanzado objetos, también me los ha tirado a mí.
Cuando está tranquilo es un niño maravilloso, dulce, educado; en estos momentos es fácil hablar con él, y me promete que nunca más va a comportarse de ese modo pero en cuanto hay algo que le provoca una mínima frustración se convierte en todo lo contrario, violento, agresivo y un tirano emocional.
Toda esta situación me está haciendo sufrir un montón. No sé que más puedo hacer!! Mis amigas y mi familia me dicen que no deje pasar más tiempo y que acuda a un psicólogo o incluso a un psiquiatra. Que se va haciendo mayor y que luego es más dificil ayudarle a manejar su conducta. A mí me da mucha pena hacer pasar a mi niño por eso, ya os digo que cuando está tranquilo es encantador y maravilloso.
También me han comentado otros padres del cole, que el que haya sido adoptado puede tener relación con su conducta. Por eso me gustaría saber si alguien más ha pasado por esto. En cualquier caso, ya he pedido cita con un psicólogo especialista en adopciones. Espero que no sea demasiado tarde, para poder ayudarle a cambiar esos comportamientos.
