Hace poco decidí intentar adelgazar y cuidarme un poco más sin dramas y a mi ritmo. Se lo conté a mi madre como algo normal y su reacción fue apuntarse a lo mismo. Al principio me hizo ilusión porque pensé que sería algo bonito para compartir y motivarnos juntas pero se ha convertido en algo rarísimo.
Ahora todo son comparaciones… que si ella ha bajado más, que si a ella le cuesta menos, que si mira qué bien le queda tal ropa, que si a ver si yo me animo más… comentarios que igual no los dice con mala intención pero que a mí me están sentando fatal. Siento que lo que era algo mío se ha convertido en una especie de competición silenciosa y me da rabia porque en vez de sentir apoyo siento presión.
Me noto más pendiente de lo que hace ella que de lo que hago yo y eso me está descolocando muchísimo :(
