Mi marido siempre ha tenido gusto por el BDSM, pero habíamos hecho cosas light y siendo él el dominante.
Unos meses atrás me planteó que desea que le ponga jaula de castidad y que le deniegue los orgasmos. Inicialmente me dijo que deseaba máximo uno por semana y que quería que cada vez fueran menos y ya hemos llegado al punto que sólo se corre una vez al mes.
Conmigo no escatima… Me toca a diario, me da sexo oral, y a veces me penetrar sin acabar. Me corro casi a demanda.
Pero no puedo evitar sentirme mal por él que, obviamente, va muy salido y no termino de entender donde está el placer de quedarse con las ganas.
Cuando tenemos sexo luego se queda jodido y cuando me hace la cucharilla por las noches noto que esta empalmando y desesperado.
Luego por las mañanas me llena de besos e incluso se pone de rodillas para vestirme y desvestirme. Está súper atento y me encanta… Però a costa de estar jodido.
Creeis que debería seguir con esto? Me siento egoísta.