Tenemos un niño de 3 años intenso demandante y con la energía de un gremlin después de beber redbull. Vamos un niño normal. El caso es que mi marido lleva unos meses con la matraca de que deberíamos ir a por el segundo uqe no quiere que nuestro hijo sea hijo único.
Porque está muy bien lo de tener otro hijo en abstracto pero luego en la vida real, con el hijo que ya tenemos, la que está pendiente de absolutamente todo soy yo. Yo sé cuándo le toca pediatra. Yo compro la ropa. Yo preparo la mochila. Yo me acuerdo del disfraz del cole, de las autorizaciones, de los cumpleaños de si hay que llevar fruta o yogur, de los mocos, del jarabe y de las zapatillas que ya le aprietan. Él juega un rato y se cree padre del año.
Y ojo no digo que sea mal padre. Lo quiere muchísimo. Y me da rabia porque si digo que no al segundo parezco la mala que priva a su hijo de un hermano. Pero si digo que sí, sé perfectamente quién va a cargar con el embarazo, el bebé, el mayor, la casa y la culpa.
¿Soy una exagerada o alguien más ve clarísimo que antes de pedir otro hijo habría que cuidar bien al que ya existe?
