Reproducimos testimonio de una seguidora enviado a [email protected]
Mi mejor amiga me ha dejado de hablar por una hamaca de bebé y estoy en shock porque me parece el motivo más cutre del mundo para pelearse con alguien.
Os pongo en situación: Mi amiga y yo nos quedamos embarazadas más o menos a la vez, ella un mes antes que yo. Hemos compartido todo el embarazo con mucha ilusión y hemos salido juntas a andar, a buscar ropita para los bebés… en fin todo súper bien.
En un momento dado, ella me preguntó que qué quería que le regalase a mi bebé por su nacimiento, a lo que yo respondí que necesitaba una hamaca porque de eso no tenía. Aproveché para preguntarle yo, que qué iba a querer ella y me contestó lo mismo, que necesitaba una hamaca. Hasta ahí todo bien, cada una regalaría una hamaca a la otra.
Cuando yo ya estoy bastante avanzada y ella ya a punto de dar a luz, me preocupo en recorrerme varias tiendas para encontrarle, y llevarle a su casa, una hamaca divina (y bastante cara) que balancea al bebé para calmarlo. Ella se pone muy contenta, me lo agradece y echamos una tarde estupenda en su casa.
Nace su bebé y me vuelco con ellos. A las tres semanas me pongo de parto yo y nace mi bebé. Antes de esto ella no me había traído mi hamaca, ni siquiera me lo había nombrado. Yo en principio no le di importancia porque pensaba que como la hamaca no se usa hasta que el bebé tiene un poco más de tiempo, que pensaría traérmela un pelín más adelante.
Nada más lejos de la realidad. Se lo comenté en alguna ocasión y me decía que sí, que lo tenía pendiente. Incluso le sugerí que se podía comprar por internet y que me la mandaran a casa si no tenía tiempo de salir con el bebé, pero ella me insistía en que quería buscármela en persona. Lo más gracioso es que cuando hablábamos, me comentaba lo tranquilo que se quedaba su niño en la hamaca y lo bien que le estaba viniendo, mientras yo esperaba la mía como agua de mayo.
Pasaron los meses y cuando mi niño ya tenía casi 5 meses, un día me cansé y me compré yo la hamaca, porque llevaba dos meses necesitándola. Cuando los bebés van cumpliendo meses ya no aguantan tanto en el carro y la hamaca es una buena solución para poder llevarte al pequeño a través de la casa y calmarlo. No me enfadé ni nada, sencillamente, la necesitaba, no veía interés por su parte, y me la compré yo.
Cuando el niño tiene más de 6 meses, un día aparece en mi casa con una hamaca. Aprovecho para dar el detalle de que la hamaca que ella me traía no tenía nada que ver con la que yo le había comprado a ella, sino que era de las más básicas y baratas. Pues bien, le digo que gracias pero que ya no la necesito, que me hacía falta y viendo que se alargaba la cosa me la había comprado yo… y en vez de disculparse o hacer algo de autocrítica…¡va y se enfada! Me dice que qué feo y me monta un pollo innecesario, a lo que yo le digo, sin más, que ya podía haberse interesado un poco antes y que descambie la hamaca, que no hay problema.
Yo no lo ví tan importante ni tan grave, por lo que a los cuantos días intenté hablar con ella y ya nunca me dio la opción porque está ofendidísima conmigo. Ese motivo tan tonto ha roto una amistad de un montón de años. Yo por más vueltas que le doy no sé qué hice mal exactamente, porque yo mi regalo se lo dejé hecho a tiempo, esperé prudencialmente el suyo, se lo llegué a pedir con confianza… ¿realmente creéis que esto es tan grave y que lo hice fue tan ofensivo?

