Hola a tod@s,
En primer lugar quiero daros infinitas gracias ya que desde que empecé a leer vuestra página me veo con otros ojos y la imagen que tengo de mi misma ha cambiado mucho. Esto me está ayudando en mí día a día y el haber ganado un poquito de autoestima (porque es un proceso algo lento aun) me está ayudando a conseguir los objetivos que me voy poniendo.
Veréis, os escribo porque hace poco me ha pasado algo que ha hecho añicos ese montoncito de autoestima que he ido acumulando este último año. Creo que hablarlo me ayudará pero no siento que pueda hacerlo con mi círculo de amigos porque ver a mi mejor amiga, que usa una S, decirme “ya, sé cómo te sientes, yo también he engordado y buaf” no creo que me ayude cuando yo uso una XL y a pesar de que ya estoy en la universidad y el colegio y el instituto quedan lejos, pisar una tienda de ropa me sigue suponiendo todo un trauma. Y por eso acudo a vosotras.
Llevo ya un par de años estudiando en Francia y aquí el tema de la imagen y el aspecto físico de las personas es tremendamente importante y aunque ya me he encontrado con muchas situaciones desagradables cuando he ido a comprar ropa o simplemente escuchado comentarios de personas, ninguno me ha dejado tan desmoronada como lo que me ocurrió ayer con un chico con el que he estado quedando para follar. Supongo que porque no me lo esperaba, sino habría alzado escudos para amortiguar el golpe.
Solemos quedar en mi casa porque vivo sola y él tiene un compañero de piso y acabábamos de tener sexo por cuarta vez. Lo que suele pasar es que él se viste y se va una vez acabado el tema y por eso no nos podemos considerar siquiera folla-amigos ya que, aunque charlemos un rato, no nos vemos para nada más y este método nos viene perfecto a ambos, simplemente quedamos para desfogarnos del estrés de los estudios sin querer nada más el uno del otro. Pero esta vez fue distinta ya que se quedó tumbado en la cama y le pregunté si le pasaba algo. Y entonces llegó el momento glorioso, con toda la calma del mundo me suelta:
-Es una pena que no estés más delgada porque pareces buena tía y eso, del tipo que molaría tener de amiga o incluso de novia pero es que estando como estás me daría vergüenza hasta que me vieran contigo por la calle. En realidad es el motivo por el que no propuse ir a mi casa, ya sabes, no quiero que mi compañero de piso me vea contigo. En fin, te llamaré y ya nos veremos.
Y se quedó tan ancho al irse.
Os juro que estaba tan chocada que ni siquiera le di el tortazo que me encantaría haberle dado al cabo de un rato.
No sé a qué venía ese comentario, quedó muy claro desde el inicio que ninguno de los dos quería nada a parte de tener sexo, y me ha dejado tan hecha polvo que no tengo ni idea de cómo salir del pozo en el que me ha metido. Por favor, decidme algo que me anime un poco, realmente lo necesito.