Han sido unas Navidades muy complicadas porque conocí a la familia de mi chico, con el que salgo desde hace dos años. No entré con buen pie desde el principio, porque él dejó a su novia y poco después empezó a salir conmigo. Su familia adora a su ex novia y de hecho la sigue teniendo en su círculo cercano, con la esperanza de que él entre en razón y vuelva con ella.
Cuando fui a la cena de Nochevieja, ya noté una tirantez en el ambiente que no me gustaba y por más que me esforzaba por encajar y por caer bien, todo eran puyas y frases un tanto hirientes.
Ellos son de buena familia y tienen dinero, pero eso es algo que a mí nunca me ha importado. Desde los 17 años empecé a trabajar porque en casa hacía falta que echara una mano y he ahorrado bastante dinero porque soy una hormiguita. No necesito que nadie venga a pagarme nada y desde luego lo que menos me interesa es el dinero que pueda tener esa familia. Sin embargo, ellos se atrevieron a juzgarme sin conocerme, y cuando yo ya no sabía dónde meterme, mi novio, saltó en la mesa, les dijo cuatro cosas y se largó llevándome con él.
Desde entonces no se habla con sus padres y me ha propuesto que nos mudemos a otra ciudad y empecemos de cero juntos.
Él sabe que yo quería irme desde hace tiempo, por lo que a mí me encaja perfectamente el plan, pero tengo cargos de conciencia porque no quiero ser la causa por la cual él pierda el contacto con su familia. ¿Creéis que podemos ser felices si él se aleja de todos los suyos? A mí me cuesta creerlo, sabiendo que soy yo la causa.
