Tal como dice el título. Estaba yo en mi cuarto tumbada en la cama, mientras me acariciaba y entró mi padre encendiendo las luces sin que me enterase. Mi puerta no se puede cerrar, no tiene pestillo… en fin, tenía claro que en cualquier momento ocurriría la desgracia. Él me miró muy extrañado y me dijo que no me rascara mis partes, a lo que yo seguí el royo y le dije que es que me picaba mucho y que tal vez tenía hongos. Me dijo que se lo dijera a mi madre y se fue. Al llegar ella le conté que me ardía de picor y tras un par de horas conseguí que olvidaran el tema.
Ni una se puede tocar tranquila en su cuarto :)
