Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
MI PADRE MURIÓ EL DÍA DE MI CUMPLEAÑOS Y AHORA NADIE ME FELICITA
Por siempre voy a tener grabada a fuego la fecha del 13 de marzo de 2019, y no porque fuese el día de mi cumpleaños, sino porque fue el día que murió mi padre.
Habíamos quedado para celebrar mi cumpleaños en un restaurante, cenando en familia, como todos los años, mis padres mi hermana y yo, pero aquella tarde mi padre comenzó a encontrarse mal. Yo no estaba en casa pero, según nos contó mi madre, se puso pálido y sudoroso con un fuerte dolor en el pecho. Acudieron a urgencias al centro de salud y allí cayó desplomado. Aunque el personal intentó reanimarlo, no lo consiguieron y acabó muriendo.
Os podéis imaginar la tragedia que fue en aquel momento para toda la familia. Mi madre se quedó viuda con 43 años y yo y mi hermana huérfanas en plena adolescencia. Aquel día pasó como uno más, de mi cumpleaños no hubo ni rastro, mi madre entró en depresión y estuvo muchos años en el atolladero, con tratamiento psiquiátrico.
Yo me acostumbré a que el día de mi cumpleaños pasase a ser “el día que murió mi padre”. Cuando llegaba la fecha, mi madre se pasaba el día llorando y lamentándose de no haber podido hacer más. Nadie de mi familia me felicitaba, creo que algunos, incluso, lo obviaban.
Han pasado 7 años y seguimos en las mismas. Aunque mi madre lo ha superado y está mejor, ese día sigue siendo el de la muerte de mi padre y no mi día especial. Entiendo que fue un golpe muy duro, pero tengo derecho a rehacer mi vida y celebrar con normalidad mi cumpleaños, pero es que la familia ni siquiera me felicita y ya no me hacen regalos ni hacemos nada especial ese día.
¿Tan mala estoy siendo por querer recuperar la normalidad? ¿No voy a poder celebrar mi cumpleaños nunca jamás?