Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Os cuento un poco a modo de desahogo, aunque ya tengo claro lo que me vais a decir, y también lo que tengo que hacer, pero esto es solo un reflejo más del día a día, y de lo que llevo viviendo desde que mi hijo es pequeño.
Mi hijo es autista, y tiene retraso mental, tiene unos 4 años menos a su edad cronológica.
Desde que mi hijo nació he tenido que escuchar mil veces por personas de la calle el «Tienes que educarlo, que si está mayorcito para llevar pañal, que si ya debería hablar, que si tengo que enseñarle a ir caminando normal, que si no tiene que aletear, que si tiene que saber aguantar los ruidos fuertes, o sitios con gente etc…» En fin, siempre sintiéndome cuestionada, lo tuve joven, a mí la palabra autismo la primera vez me sonó a chino, pero leí muchísimo, fui a terapia ya que estaba sola con él y me necesitaba, y fuimos avanzando poco a poco.
Ahora es adolescente, sus estereotipias son distintas pero ahí están, aguanta en una feria hasta 40 minutos y cuando «se satura» es capaz de expresarlo antes de entrar en una crisis. Va a educación especial, sigue siendo gran dependiente con casi un 90% de discapacidad, para que os hagáis una idea.

Pues desde hace poco más de 1 año estoy con un chico que no entiende, dice que mi hijo se tiene que adaptar, que si va a seguir siendo un bebe siempre, frases que realmente me han hecho daño, porque me las espero de gente de fuera de mi entorno pero no de él. Que igual mi hijo deja un vaso en la cocina, y él se enfada porque no lo deja en la fregadera como él quiere, no entiende que mi hijo tiene rigidez, y que si mi hijo lleva 10 años dejando ese vaso así, ahí de esa manera, pues va a seguir haciéndolo, y para mí está bien. Mi hijo se esfuerza mucho, intenta hacerse su cama aunque no la hace bien, pero porque no puede, no porque no quiera, y para mí pareja nada nunca es suficiente, mi hijo está siempre en la habitación, no tiene amigos, apenas habla con nosotros, va mucho «a su aire» y en casa hace cosas de niño pequeño, pone voces, puede repetir muchas veces una palabra, al gato le cambia de nombre como una broma que el hace, y a mí pareja todo eso le molesta mucho.
Físicamente mi hijo no tiene nada, y a veces creo que eso hace que la gente no vea la discapacidad que tiene. Es un niño bueno, y por más que explico lo que tiene, no sé comprende. Es un niño que lo ha pasado mal, y me da pena que ahora no sé este sintiendo cómodo porque percibe todo. Tan difícil es comprender el autismo? No puedo pretender que nadie «acarree» con esto, pero si alguien decide estar conmigo, debe saber que tengo un hijo con esta condición. Y me siento muy mal por algunas palabras que recibo, por algunas caras, y reproches, y no tengo con quién desahogarme.